
Trump impone 10% de aranceles a Canadá
La nueva ofensiva de aranceles amenaza con reavivar la tensión comercial en Norteamérica y afectar a México.
La imposición de nuevos aranceles vuelve a ser protagonista en el comercio de Norteamérica. El expresidente Donald Trump ha anunciado su intención de aplicar una tarifa del 10% a todos los productos importados desde Canadá, utilizando su plataforma Truth Social para comunicar la medida. Esta decisión, presentada como una represalia directa contra una campaña publicitaria canadiense que criticaba sus políticas, revive el fantasma de la guerra comercial que marcó su anterior mandato. La amenaza pone en alerta a los mercados, que temen una escalada en las tensiones justo cuando la economía global busca estabilidad.
Esta estrategia proteccionista no es una novedad. Durante su presidencia, Trump utilizó los aranceles como principal arma de negociación, generando incertidumbre. México experimentó de primera mano esta política durante las tensas renegociaciones del antiguo TLCAN, con la amenaza constante de tarifas al acero o a los automóviles. El argumento de "América Primero" busca proteger la industria local, pero en la práctica ha demostrado tener consecuencias complejas, como el aumento de costos para los consumidores y la disrupción de cadenas de suministro altamente integradas.
Para México, la disputa entre sus dos mayores socios comerciales es una señal de alarma. Aunque el conflicto no es directo, la economía nacional está profundamente entrelazada con la de Estados Unidos y Canadá. Un enfrentamiento así podría interrumpir cadenas de valor en sectores clave como el automotriz y el manufacturero. La inestabilidad regional podría frenar inversiones y complicar la logística para las empresas mexicanas, afectando la ventaja competitiva del T-MEC. Esta renovada tensión comercial es crucial, ya que la estabilidad de nuestros socios es pilar de la economía. Para el ciudadano, una guerra de aranceles puede traducirse en productos más caros y menor certidumbre para el empleo en industrias de exportación. Entender el conflicto permite anticipar turbulencias y su impacto directo en el bolsillo.