
Trump 2025: El reto para la economía mexicana
Cómo impactaría un nuevo mandato en el peso, el T-MEC y la economía mexicana. Claves para entenderlo.
La economía mexicana se enfrenta a una encrucijada ante la posibilidad de un segundo mandato de Donald Trump, un escenario que revive la incertidumbre y pone a prueba la resiliencia de las finanzas nacionales. El principal foco de tensión recae sobre el Tratado entre México, Estados Unidos y Canadá (T-MEC), que, a pesar de ser una renegociación impulsada por él, podría volver a ser objeto de presiones y amenazas arancelarias. Para las empresas mexicanas, especialmente del sector automotriz que dependen de las exportaciones, esta volatilidad representa un riesgo directo a sus operaciones. La estabilidad lograda podría verse comprometida si la política comercial estadounidense adopta un tono proteccionista, afectando las cadenas de suministro que han beneficiado al país con el fenómeno del nearshoring, una de las grandes apuestas para el crecimiento.
El nerviosismo no se limita al comercio. El tipo de cambio es otro frente vulnerable. El peso mexicano ha demostrado ser sensible a las declaraciones y políticas de Washington, y un regreso de Trump podría desencadenar episodios de depreciación que impactarían en la inflación y el poder adquisitivo de las familias. El Banco de México tendría que mantenerse alerta para ajustar su política monetaria y mitigar posibles fugas de capital. Además, la inversión extranjera directa, que ha fluido hacia el país buscando estabilidad y acceso al mercado norteamericano, podría entrar en una fase de cautela. Los inversionistas esperarían a ver si las reglas del juego se mantienen o si enfrentarán nuevos obstáculos impositivos, frenando proyectos clave para la generación de empleos.
Finalmente, el discurso político sobre migración y seguridad fronteriza es una herramienta de negociación que Trump ha utilizado para presionar a México en ámbitos económicos. Un endurecimiento de las políticas migratorias podría traducirse en nuevas exigencias que condicionen la cooperación comercial, complicando el panorama para la diplomacia mexicana. El gobierno se vería obligado a navegar en aguas turbulentas para proteger los intereses nacionales. La interdependencia entre ambas naciones es innegable, pero la asimetría de poder exige una estrategia clara y unificada para minimizar los riesgos y defender la posición de la economía mexicana en el escenario global. Comprender estos desafíos es crucial. Más allá de los titulares, las decisiones tomadas en Washington tienen un eco directo en la estabilidad del empleo, el costo de los productos y el valor de nuestros ahorros. Estar informados sobre la posible reconfiguración de la relación con nuestro principal socio comercial permite anticipar un futuro económico que, aunque incierto, nos encontrará mejor preparados.