
TMEC sin trabas para noviembre, afirma Ebrard
El secretario de Economía confía en destrabar el T-MEC con discusiones técnicas para impulsar la inversión.
Marcelo Ebrard, actual secretario de Economía, ha proyectado un panorama optimista para el Tratado entre México, Estados Unidos y Canadá (T-MEC), asegurando que la mayor parte de las barreras comerciales que se discuten podrían quedar resueltas para noviembre. Esta declaración genera expectativas positivas en el sector empresarial y financiero de México, que ve en el T-MEC una pieza clave para la estabilidad y el crecimiento económico del país. La confianza del funcionario se basa en el avance de las negociaciones, las cuales, según sus palabras, han migrado de un terreno puramente político a uno mucho más técnico y especializado, facilitando la búsqueda de soluciones concretas basadas en datos duros y análisis objetivos.
El secretario detalló que cerca del 80% de las conversaciones en curso se centran en aspectos técnicos, fundamentados en modelos de costo-beneficio y análisis estadísticos. Esto significa que las discusiones se alejan de posturas ideológicas para enfocarse en proyecciones que permiten a los tres países miembros encontrar un terreno común. Este enfoque pragmático es fundamental para desatorar temas complejos relacionados con reglas de origen en el sector automotriz, políticas energéticas y regulaciones en el ámbito agrícola, que han sido puntos de fricción recurrentes. La resolución de estas diferencias no solo agilizaría el comercio transfronterizo, sino que también brindaría mayor certidumbre a las inversiones que dependen de un marco normativo claro y predecible para operar en la región.
Para la economía mexicana, la eliminación de estas trabas es crucial. El T-MEC es el motor de una parte significativa de las exportaciones nacionales y una fuente indispensable de divisas y empleo estable. Empresas de todo tamaño, desde grandes ensambladoras en el Bajío hasta pequeños productores agrícolas en Sinaloa, se benefician directamente de un acceso sin fricciones al mercado norteamericano. Un acuerdo comercial plenamente funcional incentiva la llegada de nuevas inversiones bajo el esquema de nearshoring y fortalece la posición de México como un socio estratégico y confiable. Por ello, el avance en las negociaciones es seguido de cerca por analistas y empresarios, quienes esperan que estas declaraciones se traduzcan en un impulso renovado para toda la actividad económica nacional. Este avance en el T-MEC llega en un momento clave para la economía de México, que busca consolidar su recuperación y atraer capitales en un entorno global competitivo. Para el ciudadano, la agilización del tratado se traduce en mayor estabilidad para las industrias que generan empleos y, a mediano plazo, puede significar una mayor oferta de productos y un fortalecimiento del peso frente al dólar, impactando directamente en el poder adquisitivo.