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Tensión por tierras raras: EU advierte a China
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Tensión por tierras raras: EU advierte a China

La advertencia de Scott Bessent anticipa una dura respuesta al control chino sobre las tierras raras.

Bloomberg / Daniel Flatley

La advertencia sobre las tierras raras lanzada por Scott Bessent, quien se perfila como secretario del Tesoro de EE. UU., eleva la tensión en el tablero geopolítico global. Estos 17 elementos químicos no son solo curiosidades de la tabla periódica; son el corazón de la tecnología moderna. Se encuentran en los motores de los autos eléctricos, en los discos duros de las computadoras, en las pantallas de nuestros celulares y en sistemas de defensa de alta tecnología. El dominio casi absoluto de China sobre su extracción y procesamiento le otorga una palanca de poder inmensa, capaz de condicionar el avance tecnológico de sus rivales. La declaración de Bessent no es un simple comentario, sino una respuesta directa a la posibilidad de que Beijing restrinja su exportación, una medida que sería sentida de inmediato en las líneas de producción de todo el mundo, deteniendo la fabricación de innumerables dispositivos.

El conflicto subraya una vulnerabilidad estratégica que Occidente ha ignorado durante décadas. Mientras otras naciones veían la minería de tierras raras como una actividad costosa y contaminante, China invirtió masivamente hasta controlar cerca del 90% del mercado global. Ahora, Estados Unidos y sus aliados se encuentran en una carrera contrarreloj para diversificar sus fuentes de suministro, explorando nuevos yacimientos y tecnologías de reciclaje. La advertencia de una “respuesta contundente” sugiere que están dispuestos a implementar medidas económicas y diplomáticas severas para asegurar que el flujo de estos minerales no sea interrumpido. Este choque va más allá de una simple disputa comercial; es una batalla por el control de los cimientos de la economía digital y la seguridad del futuro, donde cada chip y cada batería dependen de este suministro.

Para México, esta disputa no es un asunto lejano, sino una realidad que impacta directamente en su motor económico. Como socio clave en el T-MEC, el país alberga una parte crucial de la cadena de suministro norteamericana, especialmente en los sectores automotriz y de manufactura electrónica. Una interrupción en la disponibilidad de tierras raras podría paralizar la producción en plantas de ensamblaje desde el Bajío hasta la frontera norte, afectando miles de empleos y el volumen de exportaciones. La crisis también podría acelerar la tendencia del nearshoring, incentivando a empresas estadounidenses a buscar no solo mano de obra en México, sino también posibles fuentes de estos minerales estratégicos en la región para reducir su dependencia de Asia. El desenlace de esta tensión definirá la competitividad de la industria nacional y el costo final de la tecnología que consumimos. El enfrentamiento por estos minerales estratégicos coloca a México en una posición compleja. Por un lado, una disrupción en las cadenas de suministro amenaza directamente a industrias clave para el país, como la automotriz y la electrónica, encareciendo la producción y poniendo en riesgo empleos. Sin embargo, también acelera la búsqueda de alternativas a China, abriendo una ventana de oportunidad para que México, como socio estratégico en el T-MEC, se posicione como un destino clave para el nearshoring de industrias de alta tecnología, un escenario que ya está redefiniendo la economía global.

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Fuente: El Financiero

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