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T-MEC: Focos de fricción antes de la revisión
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T-MEC: Focos de fricción antes de la revisión

Marcelo Ebrard señala que resolver disputas como los aranceles al acero es clave para la revisión del T-MEC.

La próxima revisión del T-MEC en 2026 se perfila como un momento decisivo para la economía de México, y el nuevo secretario de Economía, Marcelo Ebrard, ha delineado una estrategia clara: llegar a la mesa de negociaciones "en paz" con Estados Unidos. Esto implica resolver de manera anticipada los focos de fricción que actualmente tensan la relación comercial bilateral, evitando que sean utilizados como moneda de cambio en contra de los intereses nacionales. La meta es asegurar que el tratado comercial más importante para el país se renueve sobre una base de certidumbre y cooperación, en lugar de una de confrontación y disputas acumuladas.

El principal punto de conflicto, señalado directamente por Ebrard, es la persistencia de los aranceles bajo la Sección 232 sobre el acero y el aluminio mexicanos, una medida que calificó como carente de sentido. Impuestos originalmente por la administración Trump bajo argumentos de seguridad nacional, estos gravámenes son vistos por México como una barrera injustificada, considerando que la industria de ambos países está profundamente integrada. Eliminar esta barrera no solo beneficiaría al sector siderúrgico nacional, sino que también enviaría una señal de buena fe, demostrando que ambos socios pueden resolver sus diferencias de forma pragmática antes de una evaluación tan crítica como la que se avecina.

Más allá de los metales, la agenda de Ebrard busca desactivar otras posibles controversias en temas energéticos, agrícolas y laborales que han generado consultas y paneles en el pasado. La estrategia consiste en abordar cada uno de estos pendientes para limpiar el camino hacia una revisión que se enfoque en modernizar y fortalecer el acuerdo, y no en renegociar conquistas ya obtenidas. Dejar estos asuntos abiertos daría a Washington una palanca de presión innecesaria que podría comprometer la estabilidad que el T-MEC ofrece a las inversiones y al fenómeno del nearshoring. Esta postura no es un simple asunto diplomático; define el terreno sobre el cual se jugará el futuro económico de México. Para el ciudadano, el resultado de la revisión del T-MEC impactará en la estabilidad laboral, la llegada de inversiones y la fortaleza del peso.

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Fuente: El Financiero

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