
T-MEC en riesgo por tensión comercial
La ruptura entre EE.UU. y Canadá pone en jaque el futuro del T-MEC y la estabilidad económica de México.
El futuro del T-MEC se encuentra en una encrucijada crítica. La sorpresiva ruptura en las negociaciones comerciales entre Estados Unidos y Canadá, impulsada por la administración de Donald Trump, ha generado una ola de incertidumbre que impacta directamente a México. Este estancamiento no es una simple pausa diplomática; representa una amenaza para la arquitectura comercial de América del Norte, pilar de la economía mexicana. La decisión de Washington de abandonar el diálogo con Ottawa, usando pretextos arancelarios, pone en duda la viabilidad de un acuerdo trilateral que se consideraba modernizado. Para nuestro país, que ha apostado su crecimiento a la integración regional, las implicaciones son profundas.
La dependencia de México del tratado es innegable. Sectores clave como el automotriz, el manufacturero y el agroindustrial han construido sus cadenas de suministro sobre el libre flujo de bienes entre los tres socios. Un alto porcentaje de las exportaciones mexicanas tiene como destino Estados Unidos, y cualquier alteración en las reglas puede generar repercusiones severas. La Secretaría de Economía y los negociadores mexicanos se enfrentan al complejo escenario de mediar o prepararse para un marco bilateral que fragmentaría la región. La estabilidad de miles de empleos y la competitividad de la industria nacional dependen de la certidumbre que el T-MEC prometía, un panorama que hoy luce más frágil que nunca.
Lo que está en juego es un delicado equilibrio geopolítico. La estrategia de negociación de Trump, caracterizada por la presión, busca redefinir los términos del intercambio en favor de sus intereses, dejando a México en una posición vulnerable. La incertidumbre frena la inversión extranjera directa, introduce volatilidad en el tipo de cambio del peso y obliga a las empresas a reconsiderar sus planes a largo plazo. Más allá de los titulares, esta parálisis define el rumbo económico de México. La estabilidad de precios, las oportunidades de empleo y la confianza para invertir dependen de un acuerdo sólido. Para el ciudadano, esta tensión diplomática se traduce en un riesgo tangible para la economía familiar, haciendo crucial seguir de cerca una resolución que determinará la prosperidad del país.