
Sheinbaum y Canadá: una alianza económica clave
El encuentro busca consolidar la alianza económica y definir el rumbo del T-MEC ante los nuevos desafíos.
La futura alianza económica entre México y Canadá entra en una fase decisiva con la próxima visita del primer ministro canadiense a Claudia Sheinbaum. Este encuentro, más que un acto protocolario, representa la primera piedra en la construcción de la relación para el siguiente sexenio, un periodo marcado por la crucial revisión del T-MEC en 2026. La continuidad y el fortalecimiento de los lazos comerciales son una prioridad para ambas naciones, que comparten miles de millones de dólares en intercambios y una visión conjunta para Norteamérica.
Para México, Canadá es un socio estratégico. Se consolida como uno de los principales destinos de nuestras exportaciones y una fuente vital de inversión extranjera directa, con capitales que impulsan sectores clave como el minero, el automotriz y el financiero. Por ello, la reunión es fundamental para enviar un mensaje de certidumbre a los inversionistas canadienses, quienes observan con atención las futuras políticas económicas y energéticas. Sobre la mesa estarán temas complejos, desde la transición energética y las reglas para la inversión privada, hasta la cooperación en materia de seguridad y migración, todos con impacto directo en la competitividad regional.
El fenómeno del nearshoring añade una capa de oportunidad a este diálogo. Una relación sólida con Canadá es indispensable para que México se consolide como el destino preferido para las empresas que relocalizan su producción cerca del mercado estadounidense. La sinergia entre ambos países puede potenciar a Norteamérica como el bloque económico más dinámico del mundo, generando empleos de calidad y fomentando la innovación. Sin embargo, para capitalizar esta oportunidad, es vital que se aborden las preocupaciones sobre el clima de inversión y el respeto a los acuerdos del T-MEC, garantizando un piso parejo para las empresas. Esta conversación inicial definirá el tono de la cooperación y el crecimiento compartido durante los próximos años.
Más allá de la fotografía oficial, esta reunión es un termómetro de la confianza internacional en el próximo gobierno. Para los mexicanos, el resultado puede traducirse en la llegada de más y mejores empleos, la estabilidad del peso frente a la incertidumbre global y el fortalecimiento de México como un pilar económico en Norteamérica. Las decisiones que se tomen aquí marcarán la pauta para la inversión y el comercio en los próximos seis años, impactando directamente en la economía familiar y el desarrollo del país.