
Revisión del T-MEC: el sector privado decide
La revisión del T-MEC en 2026 definirá el futuro económico. Entiende por qué las empresas son la clave.
La próxima revisión del T-MEC en 2026 definirá el rumbo económico de Norteamérica. Este acuerdo, que sustenta un comercio de casi 2 billones de dólares, coloca a México en una posición crucial. En este escenario, el sector privado no es un espectador, sino un actor protagónico cuya experiencia es vital. Las empresas que operan bajo el tratado son la fuente de información más valiosa para que el gobierno negocie con firmeza y proteja los intereses nacionales.
Son los empresarios quienes viven las complejidades del pacto comercial. Enfrentan los retos en aduanas, descifran las reglas de origen y gestionan disputas de inversión. Su participación activa, canalizada a través de organismos como el Consejo Coordinador Empresarial (CCE), permite identificar con precisión los capítulos que necesitan modernizarse. Esta colaboración convierte la teoría en estrategias prácticas, asegurando que la postura mexicana se base en la realidad operativa de sus industrias clave.
El fenómeno del nearshoring eleva las apuestas. México tiene una oportunidad histórica para captar inversiones que buscan relocalizar cadenas de suministro. Una revisión del T-MEC que ofrezca certidumbre jurídica es el imán para ese capital. La visión del sector privado es indispensable para señalar las modificaciones que acelerarían la llegada de empresas de electromovilidad, semiconductores o dispositivos médicos. Ignorar su perspectiva sería negociar un acuerdo obsoleto, dejando pasar una oportunidad de desarrollo sin precedentes.
Esta negociación impactará directamente la economía de la próxima década. Para el ciudadano, el resultado se reflejará en la estabilidad laboral, el costo de los productos y la capacidad del país para generar bienestar. Entender la alianza entre gobierno y empresas es clave para anticipar el futuro económico de México y las oportunidades que afectarán las finanzas de cada hogar.