
Retos de la inclusión financiera en México
La nueva agenda de inclusión financiera necesita visión estratégica para beneficiar a millones de mexicanos.
La inclusión financiera en México representa un desafío crucial para el próximo sexenio 2025-2030, una tarea que, según Miguel Ángel Gutiérrez del ITESM, exige mucho más que buenas intenciones. La nueva agenda gubernamental debe basarse en una visión estratégica clara, una regulación innovadora y un compromiso firme con la equidad para ser efectiva. A pesar de los avances en la última década, una porción significativa de la población aún opera al margen del sistema bancario formal, limitando sus oportunidades de crecimiento y perpetuando la vulnerabilidad económica.
Superar esta barrera requiere una modernización regulatoria que fomente la competencia y la innovación, especialmente en el sector fintech. Estas empresas de tecnología financiera son clave para desarrollar productos accesibles y de bajo costo que lleguen a donde la banca tradicional no ha podido. El papel de la Comisión Nacional Bancaria y de Valores (CNBV) será fundamental para supervisar este crecimiento, asegurando que la tecnología sirva para cerrar la brecha digital de forma segura y protegiendo siempre al usuario. Se trata de crear un ecosistema donde la tecnología facilite el acceso al crédito, al ahorro y a los pagos digitales seguros.
Sin embargo, el acceso por sí solo no garantiza el éxito. La verdadera inclusión financiera se alcanza cuando las herramientas se traducen en un bienestar tangible. Por ello, el enfoque en la equidad es indispensable. Las políticas públicas deben diseñarse pensando en las necesidades específicas de los sectores más desatendidos, como las mujeres, los trabajadores del sector informal y las pequeñas empresas en zonas rurales. Esto implica no solo crear productos adecuados, sino también fortalecer la educación financiera para construir confianza y habilidades en el manejo del dinero, logrando una participación activa y consciente.
La definición de estas políticas públicas impactará directamente en el bolsillo y las oportunidades de millones de familias. Que esta agenda se materialice correctamente definirá si más emprendedores pueden acceder a un crédito para iniciar un negocio, si los ahorros de los trabajadores están realmente seguros y si la economía digital se convierte en una herramienta de progreso para todos, y no solo para unos cuantos.