
Reto Brugada: regular el comercio chino en CDMX
CANACO advierte sobre el riesgo del comercio chino sin control para los negocios y empleos en la capital.
El principal desafío para la nueva administración de la Ciudad de México, encabezada por Clara Brugada, es la urgente necesidad de regular el comercio chino, según advierte la Cámara Nacional de Comercio, Servicios y Turismo (CANACO CDMX). La organización empresarial señala que la proliferación descontrolada de productos asiáticos, especialmente en el Centro Histórico, ha generado una competencia desleal que está desplazando a negocios formalmente establecidos. Este fenómeno no solo transforma el paisaje urbano del primer cuadro de la ciudad, sino que también amenaza la supervivencia de miles de comercios locales que han operado por generaciones, cumpliendo con todas sus obligaciones fiscales y laborales. La falta de un marco regulatorio claro y de una aplicación efectiva de la ley ha permitido que este modelo de negocio se expanda rápidamente, creando una economía paralela que opera con reglas distintas.
El problema central radica en la asimetría de las condiciones operativas. Mientras los comerciantes mexicanos enfrentan costos de importación, impuestos como el IVA y el ISR, y el pago de salarios y prestaciones conforme a la ley, muchos de los productos chinos inundan el mercado a precios artificialmente bajos, a menudo ingresando al país a través de mecanismos que eluden las regulaciones aduaneras y fiscales. Esta situación crea un "piso disparejo" que hace imposible competir para las pequeñas y medianas empresas, el motor principal de la economía nacional. CANACO subraya que no se trata de una postura en contra del libre comercio, sino de una exigencia de orden y legalidad para garantizar que todos los actores económicos compitan en igualdad de circunstancias, protegiendo así el empleo formal y la recaudación fiscal que sostiene los servicios públicos de la capital.
La llamada de atención de la CANACO a Clara Brugada resuena en un momento crucial. La capacidad de la nueva jefa de Gobierno para implementar una estrategia integral que ordene el comercio informal y garantice el cumplimiento de la ley será determinante para el futuro económico de la Ciudad de México. Este desafío implica una coordinación estrecha entre el gobierno local, las autoridades federales como el SAT y las aduanas, y el sector empresarial. Poner orden al comercio chino no es solo una petición gremial, sino una medida necesaria para preservar la estabilidad económica, proteger los empleos de miles de capitalinos y asegurar un desarrollo urbano sostenible que respete tanto la inversión extranjera como el valioso tejido comercial local que da identidad y sustento a la metrópoli.