
Remesas a México sufren su primera caída
Tras años de récords, los envíos de dinero a México se frenan. Conoce las causas y el impacto en tu economía.
Las remesas a México, un soporte vital para millones de familias y pilar de la economía nacional, han registrado su primera caída para los primeros siete meses del año desde 2019. Según cifras oficiales del Banco de México (Banxico), los envíos de dinero provenientes principalmente de Estados Unidos mostraron una contracción anual del 5.5%, encendiendo una señal de alerta tras un periodo de crecimiento histórico ininterrumpido. Este cambio de tendencia rompe con la racha de récords que había posicionado a las remesas como una de las principales fuentes de divisas para el país, superando incluso a los ingresos por exportaciones petroleras en ciertos periodos. La resiliencia de estos flujos monetarios había sido una constante, incluso durante los momentos más inciertos de la pandemia, por lo que esta primera disminución significativa merece un análisis profundo sobre sus causas y posibles consecuencias a mediano plazo para el poder adquisitivo de la población.
El principal factor detrás de esta disminución se encuentra en el panorama económico de Estados Unidos. El mercado laboral estadounidense, que durante años fue un motor de oportunidades para los migrantes mexicanos, ha comenzado a mostrar signos de enfriamiento. Sectores clave como la construcción y los servicios, que emplean a una gran cantidad de connacionales, están experimentando una menor demanda de mano de obra. Esta desaceleración económica se traduce directamente en una menor capacidad de ahorro y envío de dinero. Además, el contexto de incertidumbre y el temor entre la comunidad migrante para realizar sus actividades con normalidad, como se menciona en análisis preliminares, también contribuyen a una mayor cautela financiera, llevando a muchos a reducir la frecuencia o el monto de sus envíos para proteger su propia estabilidad en el extranjero.
El impacto de esta tendencia no se limita a las grandes cifras macroeconómicas; se siente directamente en los hogares mexicanos. En muchas comunidades, especialmente en estados como Michoacán, Guanajuato y Jalisco, las remesas a México constituyen la principal fuente de ingresos. Este dinero se destina a cubrir necesidades básicas como alimentación, salud y vivienda, pero también impulsa la educación y el emprendimiento a pequeña escala. Una reducción en estos flujos puede significar una contracción del consumo local, afectando a tiendas, pequeños negocios y la dinámica económica de regiones enteras que dependen de este capital. La fortaleza del peso mexicano frente al dólar, si bien positiva en otros aspectos, también juega un papel, ya que cada dólar enviado rinde menos pesos, disminuyendo el poder de compra de las familias receptoras.
Este freno en el flujo de remesas es un recordatorio de la vulnerabilidad de la economía mexicana a factores externos. Para el ciudadano, subraya la importancia de la diversificación de ingresos y la planificación financiera, ya que una de las fuentes de capital más estables del país muestra sus primeras fisuras en años.