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Reforma fiscal: ¿Crisis o futuro para México?
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Reforma fiscal: ¿Crisis o futuro para México?

El país enfrenta dos caminos para 2030: una reforma fiscal que atraiga inversión o una crisis inevitable.

Redacción

La reforma fiscal en México es el dilema que definirá su rumbo económico hacia 2030. El país se encuentra en una encrucijada con dos caminos opuestos: impulsar un cambio tributario que modernice las finanzas públicas o enfrentar un estancamiento que podría derivar en una crisis. Analistas coinciden en que el modelo actual de recaudación es insuficiente para sostener las crecientes demandas sociales y los compromisos de deuda sin comprometer la estabilidad. La presión sobre el presupuesto aumenta, y la falta de una estructura impositiva más robusta limita la capacidad del Estado para invertir en infraestructura, salud y educación, pilares del desarrollo sostenible y la competitividad internacional.

El escenario favorable implica la implementación de una reforma fiscal integral. Lejos de solo aumentar impuestos, una estrategia bien diseñada buscaría ampliar la base de contribuyentes, simplificando el sistema para facilitar el cumplimiento y combatiendo la evasión de manera más efectiva. Esto generaría certidumbre jurídica, un factor clave para atraer la inversión extranjera directa, vital para la creación de empleos. Un sistema tributario predecible enviaría una señal de confianza a los mercados globales, posicionando a México como un destino seguro. Además, mayores ingresos permitirían al gobierno financiar programas sociales de manera sostenible, sin recurrir a un endeudamiento que ponga en riesgo la macroeconomía del país.

Por otro lado, la inacción presenta un panorama sombrío. Si se posterga el ajuste tributario, México corre el riesgo de un ciclo de bajo crecimiento y vulnerabilidad financiera. La dependencia de los ingresos petroleros, aunque menor, sigue siendo un riesgo ante la volatilidad de los mercados. Sin nuevos recursos, el gobierno se vería obligado a tomar decisiones difíciles, como recortar el gasto en áreas estratégicas o aumentar la deuda a niveles insostenibles. Esto último podría provocar una degradación en la calificación crediticia, encareciendo el financiamiento y generando desconfianza, lo que impactaría negativamente el valor del peso y el poder adquisitivo de las familias. Entender este dilema es crucial hoy porque las decisiones que tome la próxima administración sobre la estructura fiscal del país no son discusiones abstractas. Impactarán directamente la disponibilidad de servicios públicos como la salud o la seguridad, la capacidad de generar empleos mejor pagados y la estabilidad económica que protege el ahorro y el patrimonio de cada ciudadano. La disyuntiva entre reforma o estancamiento definirá las oportunidades y los desafíos que enfrentará México en la próxima década.

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Fuente: El Financiero

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