
Récord de inversión en México ¿Cima o comienzo?
Descubre por qué la inversión en México actual depende de las decisiones políticas tomadas hoy mismo.
La inversión en México ha alcanzado cifras históricas recientemente, reflejando el impacto de decisiones estratégicas que se gestaron hace varios años en el país. Este dinamismo económico no surge de la nada, sino que es el resultado directo de la infraestructura, los tratados comerciales y la confianza que se sembró en administraciones pasadas. Sin embargo, este momento estelar para el capital nacional y extranjero viene acompañado de una advertencia que no puede ignorarse bajo ninguna circunstancia.
El panorama financiero actual nos obliga a cuestionar si estas cifras representan el inicio de una era de crecimiento sostenido o simplemente el punto más alto antes de un declive. La llegada de nuevas empresas y la expansión de plantas industriales en estados como Nuevo León o Querétaro son señales positivas, pero el mantenimiento de este flujo de capital requiere certidumbre jurídica y energía suficiente para operar. La inversión en México se encuentra en una encrucijada donde la política pública actual jugará el rol determinante para el cierre de esta década.
Analistas financieros sugieren que el éxito del 2025 podría ser un espejismo si no se atienden problemas estructurales como la seguridad y el suministro eléctrico. Los inversionistas no solo observan los números de hoy, sino que evalúan la viabilidad de sus proyectos a diez o veinte años. Por ello, el entorno regulatorio debe ser lo suficientemente atractivo para que el capital no busque mejores horizontes en otros mercados emergentes.
El futuro del empleo y la estabilidad del peso dependen en gran medida de que este récord no sea un evento aislado. La economía mexicana tiene la oportunidad de consolidarse aprovechando fenómenos como el nearshoring. No obstante, las autoridades deben asegurar que las condiciones que permitieron este récord de inversión en México se fortalezcan, logrando que el país trascienda como una potencia económica resiliente.