
Querétaro: 3er lugar en inversión extranjera
El estado sube al podio de la inversión extranjera. Descubre las claves de su éxito y su impacto nacional.
Querétaro se ha posicionado como un nuevo gigante en la captación de inversión extranjera directa, escalando del onceavo al tercer puesto a nivel nacional. Este notable ascenso es resultado de una estrategia económica consolidada bajo la administración del gobernador Mauricio Kuri González. En un entorno global competitivo, el estado destaca como un destino confiable para los capitales internacionales, superando a entidades con economías tradicionalmente robustas. El fenómeno responde a una combinación de factores que incluyen estabilidad política, seguridad jurídica e infraestructura en desarrollo, elementos clave que los inversionistas valoran para sus proyectos a largo plazo.
El dinamismo queretano se alimenta de los sectores aeroespacial, automotriz y de tecnologías de la información. Estas industrias de alto valor agregado generan empleos bien remunerados y fomentan un ecosistema de innovación. La llegada de nuevas empresas y la expansión de las existentes impulsan la demanda de servicios locales, fortaleciendo a las pymes de la región. Este crecimiento se alinea con la tendencia del nearshoring, donde México se beneficia de la relocalización de cadenas de suministro. Gracias a su ubicación estratégica y capital humano calificado, Querétaro se convierte en un protagonista de este movimiento que redefine el mapa industrial del país.
El impacto de esta creciente inversión extranjera directa se refleja en la calidad de vida de los habitantes. La generación de empleos formales, el aumento en la recaudación fiscal que se traduce en mejores servicios y el desarrollo de infraestructura urbana son consecuencias directas. Para el resto de México, el éxito de Querétaro sirve como un modelo a seguir, demostrando que es posible construir un entorno de negocios competitivo que atraiga capital productivo. La confianza de los inversionistas no solo valida las políticas públicas locales, sino que también envía una señal positiva sobre el potencial de la economía mexicana, consolidando al Bajío como un motor de desarrollo. El ascenso de Querétaro no es una cifra aislada en un reporte económico; es un indicador tangible de la confianza internacional en el potencial de México. Para el ciudadano, este flujo de capital se traduce en mayores oportunidades de empleo, mejor infraestructura y un entorno más competitivo. A nivel nacional, demuestra que las regiones pueden convertirse en polos de desarrollo capaces de atraer industrias del futuro, fortaleciendo la economía del país frente a los desafíos globales y posicionándolo como un actor clave en el comercio internacional.