
Prohibición a ganado mexicano sigue en pie: EU
Pese a los avances contra la plaga del gusano barrenador, el mercado de EU permanece cerrado para el ganado mexicano.
El futuro del ganado mexicano en el mercado estadounidense sigue en un compás de espera. A pesar de los comentarios positivos de Brooke Rollins, secretaria de Agricultura de Estados Unidos, sobre los avances de México, la prohibición a la exportación de reses se mantiene firme. Esta decisión frena a miles de productores, especialmente en los estados del norte, cuya economía depende del acceso al mercado americano. El núcleo del problema es la persistente lucha contra el gusano barrenador, un parásito que representa una amenaza sanitaria de primer orden para el sector ganadero de EE. UU. Las autoridades estadounidenses actúan con máxima cautela para evitar un brote en su territorio, lo que justificaría la barrera comercial actual.
Los esfuerzos de México, coordinados por la Secretaría de Agricultura y Desarrollo Rural (SADER) y su brazo sanitario, SENASICA, han sido reconocidos como significativos. Rollins admitió la implementación de controles rigurosos y campañas de erradicación. Sin embargo, para el Departamento de Agricultura de EE. UU. (USDA), el progreso aún no es suficiente para garantizar un comercio libre de riesgos. Esta postura sugiere que la puerta no está cerrada del todo, pero reabrirla exigirá el cumplimiento de estándares fitosanitarios aún más estrictos. Las implicaciones económicas son profundas, ya que la exportación de ganado mexicano es una fuente de ingresos vital para comunidades rurales en Sonora, Chihuahua y Durango. La suspensión prolongada obliga a los productores a buscar mercados alternativos o a enfrentar la presión de un posible exceso de oferta a nivel nacional.
Esta situación va más allá de una simple restricción; es una prueba crítica para las instituciones sanitarias de México y un claro indicador de nuestra vulnerabilidad económica ante las políticas agrícolas de EE. UU. Para el ciudadano, el bloqueo prolongado podría traducirse en volatilidad en los precios de la carne y afectar el empleo en regiones rurales. Subraya la urgencia de no solo cumplir con las normas internacionales, sino también de diversificar los destinos de exportación para mitigar el impacto de las decisiones de nuestro principal socio comercial.