
Productividad: el reto tras el aumento salarial
Los sueldos suben, pero sin un alza en la productividad, la sostenibilidad económica de México está en riesgo.
La productividad en México se ha convertido en el eje de una discusión crucial para el futuro económico del país. Los recientes y necesarios aumentos al salario mínimo han traído un alivio tangible a miles de familias trabajadoras, pero han destapado una pregunta fundamental: ¿son sostenibles a largo plazo? La respuesta no está en revertir los incrementos, sino en construir la "escalera al segundo piso" que permita consolidar este progreso. Sin un crecimiento paralelo en la eficiencia con la que producimos bienes y servicios, corremos el riesgo de que estos avances se diluyan en un ciclo inflacionario. Cuando los costos laborales para las empresas suben sin que su producción aumente en la misma proporción, la presión sobre los precios es casi inevitable, lo que termina por erosionar el poder de compra que se buscaba fortalecer.
Entender la productividad es clave: no se trata de trabajar más horas, sino de generar más valor en el mismo tiempo. Esto se logra a través de la inversión en tecnología, la capacitación constante de los trabajadores y la creación de un entorno de negocios que fomente la innovación. En el contexto mexicano, esto implica un esfuerzo coordinado entre el gobierno, el sector privado y los sindicatos. Instituciones como el Banco de México han señalado repetidamente que la falta de crecimiento en la productividad es uno de los principales frenos para un desarrollo económico robusto y sostenido. Ignorar este desafío es como intentar subir al siguiente nivel de prosperidad sin una escalera; por más que saltemos, no lograremos alcanzarlo de manera permanente.
El debate, por tanto, debe pasar de centrarse únicamente en el monto del salario a enfocarse en cómo generamos las condiciones para que ese salario rinda más y esté respaldado por una economía más fuerte y competitiva. La sostenibilidad de las mejoras salariales depende directamente de nuestra capacidad para ser más productivos. De lo contrario, los aumentos se convierten en una solución temporal cuyo efecto positivo es devorado por la inflación, dejando a los trabajadores y a la economía en un punto muerto, sin un camino claro hacia una prosperidad duradera para todos.
Este debate sobre productividad y salarios es vital hoy porque define el verdadero potencial de crecimiento para México. Para el ciudadano, ignorar este vínculo significa arriesgarse a que el esfuerzo de hoy se pierda en la inflación de mañana, afectando directamente el costo de la canasta básica y la estabilidad laboral. La prosperidad futura del país no depende solo de cuánto se gana, sino de la solidez de la economía que respalda ese ingreso.