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Primer Informe: la ruta del proyecto obradorista
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Primer Informe: la ruta del proyecto obradorista

El balance del primer año de gobierno de Claudia Sheinbaum profundiza el proyecto obradorista. ¿Qué significa esto?

liliana.moscoso

El proyecto obradorista se consolida como la columna vertebral del nuevo gobierno, una realidad que el Primer Informe de Claudia Sheinbaum ha dejado patente. Lejos de marcar una ruptura, el balance presentado subraya una fidelidad a las directrices del sexenio anterior. Este enfoque, calificado como un mandato para no "moverse en zigzag", se traduce en una estrategia de profundización de las reformas ya iniciadas. Para los mercados y la ciudadanía, el mensaje es claro: la ruta económica y social del país mantendrá una trayectoria predecible, anclada en los principios de la Cuarta Transformación. Esto busca priorizar la base social que ha respaldado al movimiento y asegurar que las políticas públicas sigan un camino ya trazado, evitando desviaciones que generen incertidumbre.

Esta continuidad implica el fortalecimiento de los programas sociales universales, considerados pilar del bienestar. Se anticipa también que los proyectos de infraestructura emblemáticos continuarán operativos y buscarán consolidar su viabilidad financiera. En el ámbito energético, la política de soberanía se mantiene firme, con respaldo a Pemex y la CFE, a pesar de los desafíos estructurales que enfrentan. La disciplina fiscal, otro dogma del gobierno saliente, parece ser un compromiso inamovible, aunque el nuevo presupuesto deberá sortear presiones de gasto crecientes. La Secretaría de Hacienda tendrá el reto de equilibrar las finanzas públicas sin recurrir a reformas fiscales profundas o a un endeudamiento que rompa con la narrativa de austeridad.

La adhesión al proyecto obradorista no está exenta de retos. La economía mexicana enfrenta una desaceleración global y presiones inflacionarias, mientras que la confianza de los inversionistas dependerá de la certeza jurídica que el gobierno ofrezca. Para el ciudadano, esta política significa que los apoyos sociales se mantendrán, pero también que los grandes desafíos nacionales en seguridad, salud y crecimiento se abordarán con la misma fórmula. El desafío para la administración de Sheinbaum será demostrar que este modelo puede generar un desarrollo más equitativo y dinámico para todos los sectores del país, consolidando así un legado propio.

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Fuente: Excelsior.com.mx

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