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Piden a EU no imponer aranceles a textiles
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Piden a EU no imponer aranceles a textiles

La competitividad del algodón de EU frente a Asia depende de mantener sin aranceles a los textiles de México.

Enrique Hernández

La solicitud de los transportistas de algodón estadounidenses para que su gobierno no imponga aranceles a los textiles y ropa provenientes de México subraya la profunda interconexión económica entre ambos países. Esta petición no es un acto de generosidad, sino una estrategia de supervivencia comercial. El argumento central es que la ausencia de estas barreras comerciales es vital para que el algodón de Estados Unidos pueda competir con las alternativas de menor costo, principalmente de mercados asiáticos. Sin el acceso libre al mercado mexicano, el producto estadounidense perdería una ventaja crucial en la cadena de suministro de América del Norte, afectando directamente a los productores y toda la red logística que depende de este flujo constante de materia prima.

Este intercambio comercial es un pilar del T-MEC, donde el algodón crudo de Estados Unidos se transforma en la industria manufacturera mexicana para luego regresar como prendas de vestir y otros productos textiles al mercado norteamericano. Las maquiladoras en estados fronterizos como Chihuahua, Coahuila y Baja California son eslabones fundamentales en este proceso, generando miles de empleos y especializando la mano de obra local. La imposición de aranceles textiles rompería este ciclo virtuoso, encareciendo los costos de producción y obligando a las empresas mexicanas a buscar proveedores en otras regiones, como Brasil o India, desmantelando una de las cadenas de valor más integradas y eficientes del mundo.

El impacto no se limitaría a las grandes corporaciones. Un cambio en la política arancelaria podría tener consecuencias directas en la estabilidad laboral de miles de familias mexicanas que dependen de la industria textil. Además, el consumidor final en ambos lados de la frontera enfrentaría precios más altos en ropa y otros bienes de consumo. Por ello, la discusión sobre los aranceles a los textiles va más allá de un simple ajuste fiscal; se trata de una decisión que pone en juego la competitividad regional, la estabilidad de empleos y el futuro de la cooperación económica delineada en el T-MEC. Esta disputa comercial es clave para el presente y futuro de la industria manufacturera en México. La decisión que tome Estados Unidos no solo afectará las exportaciones, sino que podría redefinir el mapa de la producción textil en la región. Para el ciudadano, esto se traduce en la estabilidad de miles de empleos, especialmente en el norte del país, y podría influir directamente en el costo de la ropa que llega a las tiendas. Es un recordatorio de cómo las políticas comerciales de nuestro principal socio tienen un eco directo en la economía nacional.

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Fuente: Forbes.com.mx

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