
Peso retrocede por postura de la Fed
Jerome Powell frena el optimismo sobre recortes de tasas y el peso mexicano resiente el impacto.
El peso mexicano resintió de inmediato el cambio de tono en la política monetaria de Estados Unidos, registrando una depreciación frente a un dólar que recuperó terreno globalmente. Aunque la Reserva Federal (Fed) aplicó el recorte a su tasa de interés que los mercados esperaban, las palabras de su presidente, Jerome Powell, enfriaron el optimismo de los inversionistas. Powell aclaró que la medida es un "ajuste de mitad de ciclo" y no necesariamente el inicio de una serie de recortes. Esta postura, calificada como "restrictiva", borró las expectativas de una política monetaria mucho más laxa y fortaleció al billete verde.
La reacción de los mercados demuestra que las palabras de un banquero central son cruciales. Inversionistas que anticipaban múltiples recortes de tasas para estimular la economía estadounidense ahora reajustan sus estrategias. La fortaleza del dólar es consecuencia directa de esta nueva perspectiva: si las tasas en EE.UU. no bajan tan rápido, los activos en esa moneda se vuelven más atractivos para el capital internacional, aumentando su demanda. Para el peso mexicano, que gozaba de una notable apreciación, este escenario representa un nuevo desafío, pues su desempeño está ligado al diferencial de tasas entre México y su socio comercial.
Este discurso de la Fed coloca al Banco de México (Banxico) en una posición compleja. La autoridad monetaria nacional ha mantenido una tasa de interés elevada para anclar la inflación y mantener el atractivo del peso. Sin embargo, la presión para relajar la política monetaria en México es alta ante la desaceleración económica. La decisión de Powell obliga a Banxico a ser más cauteloso, pues un recorte prematuro podría acelerar la depreciación de la moneda, generando presiones inflacionarias vía importaciones. El equilibrio entre estimular el crecimiento y mantener la estabilidad cambiaria se vuelve mucho más delicado.
Este cambio de rumbo de la Reserva Federal es un recordatorio de la vulnerabilidad del "superpeso" a factores externos. Para los mexicanos, la fortaleza renovada del dólar podría significar un encarecimiento gradual de productos importados, desde la tecnología hasta la gasolina, así como de los viajes al extranjero. A nivel macroeconómico, obliga al Banco de México a ser más prudente con sus propias tasas de interés, lo que podría impactar el costo de los créditos en el país. Es una señal clara de que la estabilidad económica nacional depende directamente de las decisiones tomadas más allá de nuestras fronteras.