
Peso recupera terreno tras dato de inflación
El dato de inflación en EU frenó la caída del peso. Entiende cómo este indicador afecta tu bolsillo.
El peso mexicano demostró una notable capacidad de recuperación durante la última jornada, borrando las pérdidas que había registrado frente al dólar tras la publicación de datos clave sobre la inflación en Estados Unidos. La moneda nacional inició el día con una ligera depreciación, pero logró revertir la tendencia para cerrar casi sin cambios, cotizando alrededor de los 18.6558 pesos por dólar. Este comportamiento volátil fue una reacción directa a las cifras de precios en el país vecino, un indicador que los mercados financieros globales siguen con lupa. La moderación en la inflación estadounidense calmó la ansiedad de los inversores, quienes temían una postura mucho más agresiva por parte de la Reserva Federal, lo que dio un respiro inmediato a las monedas emergentes.
La conexión entre la economía de Estados Unidos y el tipo de cambio en México es bastante directa. Cuando la inflación sube en EE. UU., la Reserva Federal suele incrementar sus tasas de interés para controlarla. Tasas más altas en dólares atraen capital global, provocando una salida de inversiones de mercados como el nuestro, lo que debilita al peso mexicano. Por ello, una señal de que la inflación se contiene reduce la probabilidad de alzas drásticas, permitiendo que nuestra divisa recupere terreno. Este mecanismo es fundamental para entender por qué las noticias económicas del exterior tienen un eco tan inmediato en los mercados cambiarios locales.
La resiliencia del peso no se explica únicamente por factores externos. La fortaleza que ha mostrado se sustenta también en las decisiones del Banco de México (Banxico), que ha mantenido una tasa de interés de referencia elevada. Esto genera un diferencial atractivo para los inversionistas. Aunque estas fluctuaciones diarias parezcan lejanas, la estabilidad del tipo de cambio es crucial para todos. Un peso fuerte ayuda a mantener bajo control los precios de los productos importados, un factor clave para la inflación interna. Para las familias y empresas en México, esta solidez se traduce en mayor certidumbre económica, protegiendo el poder de compra y facilitando la planeación financiera en un entorno global cada vez más interconectado.