
Peso mexicano en septiembre: ¿por qué cae?
El peso mexicano enfrenta un mes volátil. Analistas explican los factores detrás de la posible caída.
El peso mexicano parece recibir septiembre con una volatilidad característica, un fenómeno que inversionistas y ciudadanos observan con atención. Lejos de ser una simple casualidad, la depreciación de la moneda nacional durante el mes patrio responde a una mezcla de factores internos y externos que presionan el tipo de cambio. Históricamente, este periodo coincide con una mayor aversión al riesgo en los mercados globales, lo que lleva a los capitales a buscar refugio en activos seguros como el dólar. Este movimiento provoca una menor demanda de pesos, debilitando su valor frente a la divisa norteamericana. A este escenario se suma la incertidumbre económica global, que suele intensificarse hacia el final del tercer trimestre, afectando directamente a economías emergentes como la de México.
En el ámbito nacional, septiembre es clave para las finanzas públicas. La Secretaría de Hacienda y Crédito Público (SHCP) presenta ante el Congreso el Paquete Económico del siguiente año, incluyendo la Ley de Ingresos y el Presupuesto de Egresos. Las proyecciones de crecimiento, inflación y precio del petróleo generan expectativas. Cualquier señal de un panorama fiscal complicado o metas poco realistas puede generar desconfianza y presionar al peso mexicano. Además, las decisiones de política monetaria del Banco de México (Banxico) y de la Reserva Federal de Estados Unidos son determinantes. Una postura restrictiva de la Fed para controlar la inflación fortalece al dólar, debilitando por consecuencia a otras divisas.
Con este telón de fondo, los pronósticos apuntan a que el tipo de cambio podría enfrentar nuevas presiones, con la posibilidad de rebasar las 18.70 unidades por dólar. Esta depreciación no solo impacta a los grandes mercados, sino que se refleja en el bolsillo de los mexicanos a través del encarecimiento de productos importados y deudas contraídas en dólares. Comprender estas dinámicas es fundamental para anticipar los movimientos de la economía y proteger el poder adquisitivo en un entorno financiero que no da tregua. La fluctuación del peso en septiembre no es un dato aislado para los mercados, sino un termómetro de la confianza en la economía mexicana y un factor que redefine el costo de vida. Para el ciudadano, esta volatilidad se traduce en un impacto directo sobre la inflación y el valor real de su ingreso, haciendo crucial comprender las fuerzas que mueven al tipo de cambio para tomar decisiones financieras informadas en el día a día.