
Peso mexicano cae a su peor nivel en dos meses
Las decisiones de la Fed de EE. UU. debilitan al peso mexicano. Entiende el impacto real en tu economía.
El peso mexicano resintió una fuerte presión en los mercados internacionales, alcanzando su nivel más débil frente al dólar en los últimos dos meses al cotizar por encima de las 18.60 unidades. Esta depreciación no es un evento aislado, sino una respuesta directa a las crecientes expectativas de que la Reserva Federal (Fed) de Estados Unidos mantendrá sus tasas de interés elevadas por un periodo más prolongado de lo anticipado. Los inversionistas, que antes apostaban por un recorte de tasas inminente, ahora ajustan sus carteras ante un panorama donde el "dinero caro" en la economía estadounidense parece que llegó para quedarse, al menos por ahora.
Para entender el impacto, hay que recordar que las tasas de interés de la Fed funcionan como un imán para el capital global. Cuando son altas, los instrumentos de inversión en dólares ofrecen rendimientos más atractivos y seguros, lo que provoca que los inversionistas vendan divisas de mercados emergentes, como el peso, para comprar dólares. Este aumento en la demanda de la moneda estadounidense debilita a la nuestra. El fenómeno, conocido como "fly to quality", se intensifica en momentos de incertidumbre económica, y las señales de la Fed son el principal catalizador de estos movimientos financieros que repercuten directamente en el tipo de cambio que vemos en México.
La ola de aversión al riesgo no solo golpeó al peso mexicano, sino que también se sintió con fuerza en el mercado accionario local. La Bolsa Mexicana de Valores (BMV) registró una caída importante, reflejando el nerviosismo de los empresarios e inversionistas. Cuando el costo del financiamiento sube o se mantiene alto en Estados Unidos, las empresas mexicanas con deudas en dólares enfrentan mayores presiones. Además, un entorno económico global más restrictivo puede desacelerar la actividad económica, afectando las utilidades corporativas y, por ende, el valor de sus acciones en la bolsa, creando un ciclo de desconfianza generalizado.
Este escenario tiene implicaciones directas para el bolsillo de los mexicanos. Un tipo de cambio más elevado encarece todos los productos y servicios importados, desde la gasolina y los componentes electrónicos hasta ciertos alimentos y ropa, lo que puede generar presiones inflacionarias. A su vez, quienes tienen deudas en dólares o planean viajar al extranjero ven cómo su poder adquisitivo disminuye. La situación pone a Banco de México (Banxico) en una posición compleja, pues debe equilibrar la necesidad de mantener su propia tasa de interés atractiva para defender al peso sin frenar demasiado la economía nacional, que ya enfrenta sus propios desafíos internos.