
Peso dólar: arranca diciembre con ganancias
El tipo de cambio peso dólar favorece a México, pero el PIB estancado y la inflación son una amenaza latente.
El tipo de cambio peso dólar inicia diciembre con una nota positiva, mostrando una apreciación que captura la atención de los mercados. Esta racha de fortaleza ha reavivado el optimismo en torno al "superpeso", una narrativa que ha dominado las conversaciones económicas durante los últimos meses. La jornada abre con un panorama alentador para la moneda nacional, que parece desmarcarse de las presiones externas y consolidar su posición. Sin embargo, detrás de esta fachada de estabilidad, surgen voces expertas que invitan a la cautela. Felipe Mendoza, CEO de IMB Capital Quants, ha señalado que este buen desempeño no debe malinterpretarse como un indicador infalible de la salud económica del país. Su análisis subraya que, a pesar de las ganancias inmediatas, la divisa mexicana se encuentra bajo una amenaza latente, condicionada por factores internos que podrían revertir la tendencia actual de manera abrupta. La verdadera prueba para el peso no está en su valor diario, sino en la resiliencia de la economía que lo respalda.
El principal foco de preocupación señalado por los analistas reside en dos pilares fundamentales de la economía mexicana: el crecimiento del Producto Interno Bruto (PIB) y la persistencia de la inflación. Un PIB estancado, como el que se ha observado en los últimos reportes del INEGI, se traduce en una menor producción de bienes y servicios, lo que limita la creación de empleos y la inversión productiva. Esta falta de dinamismo económico envía una señal de alerta a los inversionistas internacionales, quienes podrían dudar sobre la capacidad del país para generar rendimientos sostenibles a largo plazo. La fortaleza de una moneda está intrínsecamente ligada a la percepción de la fortaleza de su economía subyacente. Cuando el motor productivo no avanza al ritmo esperado, la confianza en la divisa puede erosionarse rápidamente, haciendo que el peso sea más vulnerable a los choques externos y a la especulación financiera, poniendo en riesgo el poder adquisitivo de la población.
Paralelamente, la inflación se mantiene como un desafío constante para el Banco de México (Banxico) y para el bolsillo de las familias. Aunque se han implementado políticas monetarias restrictivas para contener el alza de precios, la inflación subyacente, que excluye los elementos más volátiles, sigue mostrando resistencia a bajar. Este escenario obliga a mantener tasas de interés elevadas, lo que, si bien atrae capitales extranjeros y fortalece al peso a corto plazo, también encarece el crédito y puede frenar aún más el consumo y la inversión interna. La advertencia de Mendoza es clara: la combinación de un crecimiento económico débil y una inflación que no cede crea un entorno complejo. El aparente beneficio de un "superpeso" podría ser eclipsado si las condiciones macroeconómicas fundamentales no mejoran, afectando directamente el costo de la canasta básica y la estabilidad financiera a mediano plazo. La sostenibilidad de la ganancia cambiaria actual está en juego.
Esta aparente fortaleza del peso frente al dólar es una noticia de doble filo para México. Si bien un tipo de cambio favorable puede abaratar importaciones y controlar parcialmente la inflación, la advertencia sobre el estancamiento económico y la presión en los precios es una señal de alerta. Para el ciudadano, esto significa que la estabilidad actual podría ser temporal, y las decisiones financieras personales, desde el ahorro hasta la inversión, deben considerar un horizonte económico que sigue siendo incierto y dependiente de la salud productiva del país.