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Pemex y crimen hunden el PIB de México: CEESP
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Pemex y crimen hunden el PIB de México: CEESP

El CEESP revela por qué el PIB de México no crece y cómo la inseguridad y Pemex frenan la creación de empleos.

Enrique Hernández

El PIB de México registró una contracción durante el tercer trimestre de 2025, una señal de alerta que el Centro de Estudios Económicos del Sector Privado (CEESP) atribuye a una combinación de factores críticos que frenan el potencial del país. Lejos de ser un simple dato estadístico, esta caída refleja problemas estructurales profundos que impactan directamente el bolsillo de los ciudadanos a través de la pérdida de dinamismo en la creación de empleos. La radiografía del CEESP apunta a tres responsables principales que, en conjunto, han creado una tormenta perfecta para la economía nacional: la delicada situación de Petróleos Mexicanos (Pemex), el persistente problema de la inseguridad y un ambiente de negocios que genera más dudas que certezas entre los inversionistas. Estos elementos no son nuevos en el debate público, pero su efecto combinado parece haber alcanzado un punto de inflexión que ahora se manifiesta en los indicadores macroeconómicos más importantes.

Por un lado, Pemex, la empresa estatal que durante décadas fue el motor del desarrollo mexicano, hoy representa una carga significativa para las finanzas públicas. Su elevada deuda, los constantes desafíos operativos y la necesidad de recibir inyecciones de capital del gobierno limitan los recursos que podrían destinarse a otros sectores productivos como la infraestructura, la salud o la educación. A esta variable se suma el clima de inseguridad que vive el país. El crimen organizado y la delincuencia común no solo generan una crisis social, sino que también imponen un alto costo a las empresas, que deben destinar parte de su presupuesto a medidas de protección, enfrentando riesgos como la extorsión y el robo de mercancías. Este panorama desincentiva la inversión tanto nacional como extranjera, ya que la falta de Estado de derecho mina la confianza, un pilar fundamental para cualquier proyecto de negocio a largo plazo.

Finalmente, el CEESP subraya que el ambiente para hacer negocios en México se ha tornado poco amigable. Esta percepción se alimenta de la incertidumbre regulatoria, los cambios en las políticas energéticas y una narrativa que a menudo parece confrontar al sector privado. Cuando las reglas del juego no son claras o cambian de manera abrupta, las empresas prefieren posponer sus planes de expansión, lo que se traduce inevitablemente en una menor oferta de empleos formales y bien remunerados. La caída del PIB de México es, por tanto, el resultado tangible de no atender estos frentes. La falta de crecimiento económico sostenido dificulta la movilidad social y perpetúa un ciclo en el que las oportunidades son escasas, afectando principalmente a las familias que dependen de un mercado laboral robusto para mejorar su calidad de vida. Comprender las causas detrás de la contracción económica es crucial porque anticipa los desafíos que enfrentará el mercado laboral en los próximos meses. Para el ciudadano, una economía estancada significa mayor dificultad para encontrar empleo, presiones salariales a la baja y una menor capacidad del gobierno para invertir en servicios públicos. Esta advertencia del sector privado no es solo una cifra, sino un llamado a corregir el rumbo para reactivar la inversión y, con ello, la generación de bienestar para la población.

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Fuente: Forbes.com.mx

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