
Pascual y el IEPS: piden ayuda a Sheinbaum
La cooperativa advierte que el alza del IEPS amenaza su viabilidad y la de empresas mexicanas.
La Cooperativa Pascual ha lanzado un llamado directo al equipo de la virtual presidenta electa, Claudia Sheinbaum, buscando reconsiderar el aumento al Impuesto Especial sobre Producción y Servicios (IEPS) a bebidas azucaradas. Este icónico productor de Boing argumenta que la medida no contempla las particularidades de las empresas 100% mexicanas y de propiedad social. La solicitud pone sobre la mesa un debate crucial para el próximo sexenio: el equilibrio entre política fiscal, salud y fomento a la industria nacional frente a gigantes transnacionales.
El IEPS ha sido una herramienta del gobierno para desincentivar el consumo de productos calóricos y aumentar la recaudación. Sin embargo, Pascual sostiene que un incremento generalizado impacta de forma desproporcionada a las cooperativas. A diferencia de corporaciones con economías de escala, su estructura de costos y su modelo de negocio, basado en beneficios para sus trabajadores-socios, los deja en una posición vulnerable. La empresa advierte que el alza impositiva podría comprometer su competitividad, afectando empleos y el sustento de miles de familias que dependen de su cadena de valor.
Este llamado no es solo una petición empresarial, sino un reflejo de las tensiones que enfrentan productores locales. La cooperativa, surgida de una huelga histórica para convertirse en símbolo del movimiento obrero, representa un modelo de economía social que choca con políticas fiscales uniformes. Su petición a Sheinbaum busca un diálogo para crear esquemas fiscales diferenciados que protejan a empresas de capital nacional y fomenten un "piso parejo" en la competencia. El resultado sentará un precedente sobre cómo la nueva administración abordará la relación con el sector productivo mexicano.
El posicionamiento de Pascual no es un caso aislado; representa un termómetro de la relación que buscarán las empresas nacionales con el gobierno entrante. La respuesta a esta petición definirá si la política económica del próximo sexenio priorizará la recaudación mediante impuestos generales o si implementará estímulos fiscales selectivos para proteger a la industria local. Para el consumidor, esta decisión podría traducirse no solo en el precio final de productos icónicos, sino también en el futuro de marcas mexicanas que forman parte de la identidad y el tejido social del país.