
Nueva inversión extranjera llega a México
Empresarios de Ucrania exploran sectores clave para atraer inversión extranjera y aprovechar el nearshoring.
La inversión extranjera en México podría recibir un nuevo impulso con capital proveniente de Ucrania. Según Oksana Dramarétska, embajadora de Ucrania, empresarios de su nación han puesto la mira en el mercado mexicano para expandir sus operaciones. Los sectores de mayor interés son el farmacéutico, el tecnológico y el aeroespacial, áreas dinámicas y estratégicas para el futuro económico. Esta iniciativa no solo refleja la resiliencia de la industria ucraniana, sino también la percepción de México como un destino seguro y rentable para el capital internacional, abriendo una nueva ruta de colaboración entre ambas naciones.
El interés ucraniano no es casual. México se ha consolidado como una plataforma de exportación de clase mundial gracias a su geografía y a tratados como el T-MEC. Este fenómeno, conocido como nearshoring, convierte al país en un punto logístico ideal para compañías que buscan un acceso eficiente al mercado norteamericano. Para las empresas de Ucrania, establecerse aquí significa una oportunidad para diversificar sus cadenas de suministro, aprovechando la infraestructura y el talento local para competir a escala global desde una base estable y conectada, minimizando riesgos geopolíticos y logísticos.
La llegada de estas inversiones representa más que una simple inyección de capital. En el sector tecnológico, fortalecería los clústeres de innovación en Guadalajara y Monterrey. En el farmacéutico, podría contribuir a la soberanía sanitaria del país. Por su parte, el sector aeroespacial, con fuerte presencia en Querétaro y Chihuahua, se beneficiaría con la transferencia de conocimiento. Esta colaboración generaría empleos de alta calificación y consolidaría a México como un líder regional en industrias de alto valor, alineándose con los objetivos de desarrollo nacionales.
Este movimiento subraya la confianza en la economía mexicana y su marco para la inversión extranjera. Mientras el mundo reorganiza sus flujos comerciales, la capacidad de México para atraer proyectos de esta naturaleza es un indicador clave de su competitividad. La diversificación de las fuentes de inversión, más allá de los socios tradicionales, fortalece la estructura económica nacional y la posiciona para un crecimiento más resiliente y sostenido, demostrando que el país es un jugador clave en el tablero económico global.