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Nearshoring en México: ¿Espejismo o realidad?
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Nearshoring en México: ¿Espejismo o realidad?

Descubre los verdaderos desafíos del nearshoring y su impacto real en la economía de las PYMES mexicanas.

Arlene Ramírez Uresti

El nearshoring se presenta como la gran promesa para la economía mexicana, una oportunidad histórica para atraer las cadenas de producción que buscan relocalizarse más cerca del mercado estadounidense. Este fenómeno, impulsado por las tensiones comerciales entre China y Estados Unidos y las lecciones de la pandemia, posiciona a México como un destino ideal por su geografía y el T-MEC. Sin embargo, detrás del entusiasmo inicial se esconde una realidad más compleja, un posible espejismo si no se abordan los desafíos estructurales que enfrenta el país. La llegada de inversión extranjera directa no es un proceso automático; depende de condiciones que garanticen la operación y el crecimiento a largo plazo de las nuevas empresas.

El verdadero reto para México no es solo atraer la inversión, sino consolidarla. La infraestructura actual muestra signos de agotamiento, con una creciente demanda de energía limpia, parques industriales equipados y abasto de agua, especialmente en los estados del norte que son el principal foco de interés. A esto se suma la persistente incertidumbre en materia de seguridad y estado de derecho, factores cruciales que cualquier corporación global evalúa antes de comprometer capital multimillonario. Sin un marco regulatorio claro y una estrategia nacional coordinada, el potencial del nearshoring podría diluirse entre cuellos de botella logísticos y una competitividad mermada.

Además, el impacto de esta relocalización de empresas no se distribuye de manera equitativa. Mientras grandes consorcios internacionales pueden instalarse con relativa facilidad, las pequeñas y medianas empresas (PYMES) mexicanas enfrentan barreras significativas para integrarse a estas nuevas cadenas de valor. La falta de acceso a financiamiento, la brecha tecnológica y la dificultad para cumplir con certificaciones internacionales son obstáculos que limitan su participación. Si no se implementan políticas públicas efectivas que fomenten su desarrollo y vinculación, corremos el riesgo de crear una economía de dos velocidades, donde los beneficios del comercio exterior se concentran en pocas manos y no permearán al tejido empresarial local, que genera la mayoría de los empleos en el país. Para que el nearshoring sea un motor de desarrollo genuino, es indispensable construir puentes sólidos entre la inversión foránea y la capacidad productiva nacional.

Entender estos desafíos es crucial porque la ventana de oportunidad para capitalizar el nearshoring no permanecerá abierta indefinidamente. Las decisiones que México tome hoy en materia de infraestructura, seguridad y apoyo a las PYMES definirán si esta tendencia se convierte en un pilar de crecimiento sostenible para la próxima década o en una oportunidad histórica perdida, afectando directamente la creación de empleos y el desarrollo regional en todo el territorio.

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Fuente: Forbes.com.mx

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