
México, último en crecimiento de AL: CEPAL
La CEPAL ajusta la previsión de crecimiento para México, pero el país sigue a la zaga de la región.
El crecimiento económico de México se perfila como el más bajo de América Latina este año, según las más recientes proyecciones de la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL). Aunque el organismo internacional ajustó ligeramente al alza su pronóstico para el país, pasándolo de un 0.3% a un 0.6%, esta cifra nos coloca en la última posición de la tabla regional, generando un debate sobre la verdadera salud de nuestra economía. Este panorama contrasta con el dinamismo esperado en otras naciones del continente, lo que enciende focos de alerta sobre los factores internos y externos que están frenando el potencial productivo nacional. La dependencia de la economía estadounidense, la incertidumbre para la inversión y los retos en materia de política pública son elementos clave que analistas señalan como determinantes para este modesto desempeño.
Para el bolsillo de los mexicanos, un crecimiento económico tan limitado tiene implicaciones directas y tangibles. Un Producto Interno Bruto (PIB) que avanza a paso lento se traduce, generalmente, en una menor creación de empleos formales y bien remunerados. Además, ejerce una presión adicional sobre las finanzas públicas, limitando la capacidad del gobierno para invertir en infraestructura, programas sociales o servicios de salud y educación. Esta situación obliga a instituciones como el Banco de México (Banxico) a mantener una postura cautelosa en su política monetaria, buscando controlar la inflación sin asfixiar por completo la ya debilitada actividad económica. Este es un equilibrio cada vez más delicado y difícil de alcanzar en el complejo contexto global actual.
A pesar de la revisión al alza, el 0.6% proyectado sigue siendo una cifra que refleja importantes desafíos estructurales que México debe superar. Expertos del sector financiero en el país interpretan este ajuste más como un reflejo de la resiliencia de ciertos sectores exportadores, altamente ligados a cadenas de valor norteamericanas, que como un síntoma de una recuperación económica sólida y generalizada. La discusión nacional ahora se centra en qué estrategias se implementarán desde la Secretaría de Hacienda y Crédito Público (SHCP) para catalizar el motor económico, buscando no solo mejorar las estadísticas macroeconómicas, sino también el bienestar real de la población, que enfrenta un panorama de alza de precios y un mercado laboral que no termina de consolidarse. Este dato, aunque técnico, es una señal clara sobre el rumbo económico del país. Quedar al final de la tabla regional no solo impacta la percepción de los inversionistas, sino que anticipa un entorno de mayor competencia por empleos y un poder adquisitivo presionado. Para el ciudadano, entender esta realidad es fundamental para tomar decisiones financieras informadas y exigir estrategias que impulsen un desarrollo más equitativo y dinámico en el corto plazo.