
México sube aranceles a más de mil productos
El gobierno sube los aranceles a la importación. Te explicamos qué productos costarán más y por qué.
El gobierno de México ha implementado un significativo aumento de aranceles en México sobre más de un millar de productos importados, marcando un giro en su estrategia de comercio exterior. Esta medida eleva las tasas impositivas, en algunos casos hasta un 35%, con el objetivo de fortalecer la industria nacional frente a la competencia de importaciones, particularmente de Asia. La decisión impacta directamente a bienes de países sin tratados de libre comercio con México, abarcando sectores clave como acero, aluminio, textiles, calzado, madera, plásticos y productos químicos. La Secretaría de Economía justifica la acción como una herramienta para brindar certidumbre y condiciones de mercado justas a los productores locales, quienes han enfrentado una creciente presión. Este endurecimiento de la política arancelaria representa una de las modificaciones más importantes en la materia de la última década.
Para entender su alcance, los aranceles funcionan como un impuesto que se aplica a los bienes importados. Al encarecer estos productos, se incentiva la compra de alternativas fabricadas en el país. El reciente decreto establece tasas que se acercan al máximo consolidado permitido por la Organización Mundial del Comercio (OMC), un límite que México se compromete a respetar. Aunque esta alza cubre formalmente el 8.6 por ciento de las importaciones totales, su impacto se concentra en industrias estratégicas para la economía nacional. La medida no es aislada, sino que responde a una tendencia global de mayor proteccionismo y a la necesidad de reorganizar las cadenas de suministro para depender menos de mercados lejanos, fortaleciendo el nearshoring.
El efecto de estos nuevos aranceles en México será dual. Por un lado, se espera que empresas mexicanas de manufactura se beneficien de una menor competencia externa, lo que podría traducirse en mayor inversión y creación de empleos. Sin embargo, para el consumidor final, el panorama es distinto. Muchos de los productos afectados forman parte de la cadena de suministro de otros bienes o se venden directamente en tiendas, por lo que es previsible un incremento en los precios de artículos que van desde ropa y calzado hasta ciertos materiales de construcción. El equilibrio entre proteger a la industria y evitar un impacto inflacionario en el bolsillo de las familias será el principal desafío para las autoridades económicas. Esta reconfiguración arancelaria no es un simple ajuste técnico, sino una declaración de la nueva postura económica de México. Para el ciudadano, el impacto se sentirá directamente en el costo de vida, pues el precio de bienes de consumo diario podría aumentar. Vigilar cómo evoluciona esta medida es clave para entender no solo el rumbo de la industria nacional, sino también para anticipar presiones en el presupuesto familiar y tomar decisiones financieras informadas en los próximos meses.