
México: ¿Sostenido por la economía informal?
Descubre cómo la economía informal masiva define la estructura laboral y fiscal del país para millones.
La economía informal en México representa una paradoja fundamental para el desarrollo del país. Aunque emplea a más de la mitad de la fuerza laboral, su contribución al Producto Interno Bruto (PIB) es desproporcionadamente baja. Este fenómeno describe a millones de personas que trabajan en actividades económicas no reguladas, desde pequeños comerciantes hasta empleados en empresas que evaden sus obligaciones fiscales y laborales. Esta vasta red de empleo opera al margen del sistema, sin registrarse ante el Servicio de Administración Tributaria (SAT) ni ofrecer prestaciones básicas como la seguridad social del IMSS, creando una base productiva masiva pero de escaso valor agregado para las arcas públicas.
El principal desequilibrio radica en que un reducido número de empresas formales y sus empleados sostienen la carga fiscal que financia la infraestructura y los servicios públicos utilizados por toda la población. Mientras que la economía informal ofrece una vía de subsistencia inmediata para millones, su existencia perpetúa un ciclo de baja productividad y precariedad. Los trabajadores en este sector carecen de acceso a créditos formales, fondos para el retiro (Afore) y protección en caso de enfermedad, lo que los deja en una posición de vulnerabilidad. Esta dinámica frena el potencial de crecimiento del país, ya que limita la recaudación de impuestos necesarios para invertir en educación, salud e infraestructura, elementos clave para un desarrollo sostenible.
Este modelo dual genera una competencia desleal para los negocios que sí cumplen con sus obligaciones. Las empresas formales enfrentan costos más altos relacionados con salarios registrados, impuestos y contribuciones sociales, dificultando su capacidad para competir con entidades que operan en la opacidad. La informalidad no es solo un problema de evasión fiscal, sino un profundo desafío estructural que refleja la falta de oportunidades en el sector formal. El reto para México es mayúsculo: integrar esta economía invisible al sistema sin destruir las fuentes de ingreso de las que dependen millones de familias, buscando un equilibrio que promueva la justicia fiscal y el crecimiento inclusivo.
Entender esta dualidad económica es crucial hoy, pues revela la fragilidad del modelo que sostiene a México. Cualquier crisis o cambio en las políticas públicas podría impactar directamente a millones de personas sin red de seguridad social, evidenciando la urgencia de reformas estructurales que impulsen la formalización y aseguren un crecimiento más equitativo y resistente para el futuro del país.