
México, principal socio comercial de EUA
El país se afianza como socio comercial clave superando a China. ¿Qué implica para la economía nacional?
En un giro significativo para la balanza de poder económico, México se ha consolidado como el principal socio comercial de Estados Unidos, un hito que redefine su posición en el escenario global. Según declaraciones de Marcelo Ebrard, nuestro país no solo ha incrementado sus intercambios, sino que ha superado el volumen de compras de gigantes como China, Alemania y Japón combinados. Este logro no es una estadística aislada, sino el reflejo de una profunda reconfiguración en las cadenas de suministro mundiales, donde la proximidad y la confianza se han vuelto activos estratégicos. La consolidación de esta relación bilateral es una señal inequívoca de la creciente competitividad de la industria nacional, marcando un antes y un después en la percepción de la economía mexicana a nivel internacional.
El fenómeno del nearshoring es el motor principal detrás de este cambio histórico. Empresas multinacionales están trasladando sus centros de producción y logística desde Asia hacia Norteamérica para mitigar riesgos, acortar distancias y optimizar costos. En esta reubicación estratégica, México emerge como el destino predilecto gracias a su ubicación geográfica privilegiada y su robusta infraestructura industrial. El Tratado entre México, Estados Unidos y Canadá (T-MEC) ha sido la plataforma legal que ha facilitado esta transición, ofreciendo un marco regulatorio estable y certidumbre para la inversión extranjera directa (IED), que ya muestra cifras récord según datos de la Secretaría de Economía.
Este nuevo estatus comercial tiene implicaciones directas y tangibles para el país. Un mayor flujo de exportaciones e importaciones no solo fortalece las finanzas públicas, sino que también impulsa la creación de empleos mejor remunerados en sectores clave como el manufacturero, automotriz y tecnológico. Regiones como el Bajío y la frontera norte ya experimentan un auge, atrayendo talento y fomentando el desarrollo de clústeres industriales. Además, una relación comercial tan estrecha con la mayor economía del mundo contribuye a dar mayor estabilidad al peso mexicano, actuando como un amortiguador frente a la volatilidad de los mercados financieros globales y beneficiando directamente el poder adquisitivo de la población. La economía mexicana demuestra una resiliencia notable.
Este liderazgo comercial no es solo un dato para los analistas, sino una base sólida para el futuro económico de México. Para el ciudadano, representa la posibilidad real de un mercado laboral más dinámico, una mayor estabilidad en los precios y un entorno propicio para el emprendimiento y el crecimiento profesional, consolidando al país como una potencia económica emergente.