
México blinda su industria del calzado
El gobierno frena la importación de calzado para proteger miles de empleos y la producción nacional.
El gobierno de México ha dado un paso decisivo para proteger la industria del calzado nacional mediante un nuevo decreto. Anunciado por Marcelo Ebrard, titular de la Secretaría de Economía, esta medida prohíbe la importación de calzado completamente terminado, una acción que responde a la histórica demanda de los productores mexicanos. Concentrados en estados como Guanajuato, los fabricantes locales han luchado por años contra la competencia de productos asiáticos, a menudo considerados desleales por sus bajos costos. El objetivo es revitalizar un sector clave para el empleo de miles de familias y fortalecer las cadenas productivas internas, buscando que la manufactura local recupere el terreno perdido y compita en condiciones más justas.
Esta política proteccionista forma parte de una estrategia más amplia para fortalecer la economía del país y reducir la dependencia de mercados externos. El decreto impactará directamente en la oferta de las tiendas, donde se espera ver un incremento de marcas nacionales. Aunque esto podría generar un ajuste inicial de precios para el consumidor, se anticipa que el aumento de la producción local y la competencia interna estabilicen el mercado a mediano plazo. El efecto multiplicador es crucial: al impulsar a los fabricantes de calzado, se beneficia a toda la red de proveedores de cuero, suelas, adhesivos y textiles, generando un círculo virtuoso para la manufactura ligera.
Para el ciudadano, esta medida no solo redefine las futuras opciones de compra, sino que representa una defensa de los empleos en el país. En un entorno global incierto, priorizar la producción nacional de calzado es un termómetro de la política industrial que busca garantizar la estabilidad de miles de hogares mexicanos.