
La IED en México y el nuevo mapa geopolítico
Osmar Zavaleta detalla cómo las tensiones globales abren una ventana de oportunidad para la IED en México.
La IED en México se encuentra en un punto de inflexión, impulsada no solo por decisiones económicas internas, sino por un reacomodo de fuerzas a nivel global. La Inversión Extranjera Directa, que se refiere a los capitales que llegan del extranjero para establecer o expandir empresas y generar producción, es un motor clave para el crecimiento del país. Hoy, las tensiones comerciales entre potencias como Estados Unidos y China, junto con la necesidad de cadenas de suministro más seguras y cercanas, están colocando a México en una posición privilegiada. Este fenómeno, conocido como nearshoring, representa una oportunidad histórica para atraer inversiones que antes se dirigían a Asia. El análisis de Osmar Zavaleta profundiza en cómo el país puede capitalizar este momento único, donde la geografía se convierte en un activo estratégico fundamental para el desarrollo económico.
El Tratado entre México, Estados Unidos y Canadá (T-MEC) funciona como un ancla de certidumbre para los inversionistas, ofreciendo un marco regulatorio estable y acceso preferencial al mercado más grande del mundo. Sin embargo, la simple proximidad geográfica no es suficiente para garantizar la llegada masiva de capitales. La competencia por esta relocalización de empresas es intensa, y otros países de la región también buscan posicionarse. Para que la IED en México no solo llegue, sino que se quede y genere un impacto positivo duradero, es crucial abordar retos internos. La infraestructura, la disponibilidad de energía limpia, la seguridad pública y el fortalecimiento del estado de derecho son factores determinantes que las compañías evalúan minuciosamente antes de comprometer recursos a largo plazo en el territorio nacional.
Según la perspectiva de Zavaleta, el verdadero desafío para México es transformar esta ventaja coyuntural en un beneficio estructural. Esto implica crear un ecosistema de negocios robusto y confiable que vaya más allá del T-MEC. Las decisiones de política pública que se tomen en los próximos años serán decisivas para consolidar al país como un centro manufacturero y logístico de clase mundial. El éxito no solo se medirá en los montos de inversión anunciados, sino en la capacidad de esa inversión para integrarse a las cadenas productivas locales, desarrollar talento nacional y promover una prosperidad más equitativa en todas las regiones del país. Comprender la dinámica de la IED es fundamental, pues su impacto se refleja directamente en la creación de empleos formales y en el fortalecimiento de la economía nacional. La actual coyuntura geopolítica no es un tema abstracto; define las oportunidades de desarrollo para México en la próxima década y, con ello, el panorama laboral y de bienestar para millones de familias en el país.