
Inversión brasileña en México: 42 firmas listas
Descubre por qué la inversión brasileña en México sigue fuerte, ignorando la inseguridad y reformas.
La confianza en el mercado nacional se reafirma con un nuevo impulso desde el gigante sudamericano. Un total de 42 empresas de Brasil han manifestado un interés firme por canalizar capital hacia el país, una señal contundente del atractivo que México representa para la inversión brasileña en México. Según Liborio Rauber, presidente de la Cámara Brasil México (Camebra), este interés se mantiene sólido a pesar de debates internos sobre temas como la inseguridad, la reforma al Poder Judicial o la imposición de aranceles. Esta postura demuestra que, para estos capitales, las ventajas estratégicas y el potencial de crecimiento a largo plazo del mercado mexicano superan las preocupaciones coyunturales que a menudo dominan la conversación pública.
Este flujo de inversión entrante no solo fortalece los lazos económicos entre las dos mayores potencias de América Latina, sino que también subraya la percepción de México como un destino seguro y rentable para los negocios. La resiliencia mostrada por los empresarios brasileños sugiere una evaluación basada en fundamentos macroeconómicos sólidos, como la estabilidad del peso y el acceso preferencial al mercado norteamericano a través del T-MEC. Dicha confianza es un indicador clave para otros inversionistas globales, posicionando a México como un pilar fundamental en las cadenas de suministro regionales y un actor clave en el fenómeno del nearshoring, que busca relocalizar la producción más cerca de los mercados de consumo finales.
Aunque no se detallaron los sectores específicos de estas 42 firmas, la relación comercial entre México y Brasil históricamente ha sido robusta en áreas como la industria automotriz, el sector agroindustrial, la tecnología y los servicios financieros. La llegada de nuevas empresas podría diversificar aún más este intercambio, generando una competencia saludable, transferencia de conocimiento y la creación de empleos de calidad. Para el ciudadano, esto se traduce en una mayor oferta de productos y servicios, así como en nuevas oportunidades laborales. La apuesta de estas compañías es un voto de confianza en la capacidad productiva del país y en el talento de su gente, elementos cruciales para sostener un crecimiento económico inclusivo y duradero.