
Inflación en México: ajustan proyección para 2025
Finamex eleva su pronóstico, revelando los retos que enfrenta Banxico para controlar la inflación en México.
La inflación en México sigue presentando un desafío complejo para la estabilidad económica, como lo demuestra el reciente ajuste en las proyecciones de Finamex. La firma ha elevado su expectativa para la inflación subyacente a finales de 2025, pasándola de 4.25% a 4.32%. Aunque la diferencia parece mínima, este movimiento refleja la persistencia de presiones sobre los precios que afectan directamente el poder adquisitivo de los mexicanos. Este escenario pone de relieve lo que los analistas denominan el "triángulo inflacionario", un dilema constante para el Banco de México (Banxico). La autoridad monetaria debe equilibrar tres objetivos clave y a menudo contrapuestos: anclar las expectativas de inflación, mantener la estabilidad del sistema financiero y, al mismo tiempo, no frenar el crecimiento económico del país.
La decisión de ajustar la proyección no es un hecho aislado, sino una respuesta a un entorno donde los precios de servicios y mercancías se resisten a bajar al ritmo esperado. La inflación subyacente, que excluye los elementos más volátiles como energéticos y alimentos, es un indicador clave para Banxico porque muestra la tendencia de fondo de los precios. Un alza en su pronóstico sugiere que el camino hacia la meta del 3% será más largo y complicado de lo previsto. Para el ciudadano común, esto se traduce en que productos básicos, colegiaturas y otros servicios seguirán encareciéndose a un ritmo que erosiona el ingreso familiar. La estrategia de política monetaria de Banxico, principalmente a través de las tasas de interés, busca enfriar la economía lo suficiente para contener la inflación en México, pero sin provocar una recesión.
Este delicado balance es el núcleo del reto actual. La revisión de Finamex sirve como un recordatorio de que las variables económicas están interconectadas y son sensibles tanto a factores internos, como el consumo y la inversión, como a presiones externas, incluyendo la fortaleza del peso y la economía global. Por ello, entender el "triángulo inflacionario" es fundamental para dimensionar la magnitud de la tarea que enfrentan las autoridades y anticipar cómo sus decisiones impactarán las finanzas personales en el futuro cercano. Este ajuste en el pronóstico de inflación, aunque técnico, envía una señal clara: el camino hacia la estabilidad de precios en México sigue lleno de obstáculos. Para los hogares y las empresas, significa que la presión sobre los costos podría extenderse más de lo anticipado, obligando a una planificación financiera más cautelosa. La noticia subraya la complejidad del mandato de Banxico y la importancia de sus próximas decisiones para el bolsillo de todos los mexicanos.