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Inbursa: el banco de Slim que evitó el Fobaproa
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Inbursa: el banco de Slim que evitó el Fobaproa

A punto de cumplir 60 años, Slim revela cómo Inbursa se convirtió en un gigante financiero sin rescates.

Redacción

Inbursa, el brazo financiero del imperio de Carlos Slim, se aproxima a su 60 aniversario en 2025 consolidado como el tercer banco más rentable de México. En una reciente reflexión, el propio Slim desveló las claves del origen de una institución que, a diferencia de sus competidores, nunca ha dependido de apoyos gubernamentales para su crecimiento. La historia del Grupo Financiero Inbursa es un testimonio de una estrategia basada en la prudencia y la visión a largo plazo, elementos que le permitieron no solo sobrevivir, sino prosperar durante una de las crisis económicas más severas del país. Su solidez actual no es casualidad, sino el resultado de decisiones cruciales tomadas en momentos definitorios para el sistema financiero nacional.

Para entender la magnitud de su logro, es necesario recordar el contexto de los años noventa en México. Tras la crisis de 1994, conocida como el "Efecto Tequila", el sistema bancario mexicano colapsó, llevando a la creación del Fondo Bancario de Protección al Ahorro (Fobaproa). Este mecanismo, diseñado para rescatar a las instituciones financieras en quiebra, se convirtió en uno de los episodios más polémicos de la historia económica moderna del país, al convertir la deuda privada de los bancos en deuda pública. Mientras la mayoría de las grandes entidades bancarias se acogían a este rescate, Inbursa tomó un camino radicalmente distinto, marcando una diferencia fundamental que definiría su futuro y su reputación.

La decisión de Carlos Slim fue contundente: "No entramos al Fobaproa". Esta negativa a participar en el rescate masivo no fue un acto de soberbia, sino una consecuencia directa de su filosofía de gestión. Desde su fundación, el banco se enfocó en un crecimiento orgánico y un manejo de riesgos extremadamente conservador, evitando la exposición a créditos de alto riesgo que llevaron al borde del abismo a otras instituciones. Al mantenerse al margen del Fobaproa, Inbursa no solo protegió su integridad financiera, sino que también envió un poderoso mensaje al mercado sobre su autosuficiencia y la fortaleza de su modelo de negocio. Esta autonomía le permitió continuar operando y expandiéndose con sus propios recursos, sentando las bases de la confianza que hoy depositan en él millones de clientes.

La trayectoria de Inbursa, marcada por su decisión de no participar en el Fobaproa, ofrece una lección vigente sobre la importancia de la gestión de riesgos y la prudencia financiera. Para el México de hoy, esta historia resalta el valor de construir instituciones sólidas que no dependan de rescates públicos, fortaleciendo así la confianza en el sistema bancario nacional. Para el ciudadano, entender cómo un banco superó una crisis de tal magnitud sin comprometer su estabilidad puede ser un factor decisivo al elegir un socio financiero, demostrando que la solidez a largo plazo es un activo más valioso que el crecimiento acelerado.

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Fuente: El Financiero

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