
Impuesto a sueros: Pagarán $3.08 extra
El nuevo impuesto a sueros afectará a bebidas sin aval de la OMS. Te explicamos cómo impactará tu bolsillo.
El nuevo impuesto a sueros y bebidas saborizadas representa un giro en la política fiscal de México, apuntando a productos que, bajo una apariencia saludable, no cumplen los criterios de la Organización Mundial de la Salud (OMS). La propuesta busca aplicar una cuota de $3.08 pesos por litro dentro del IEPS a bebidas que se comercializan como rehidratantes pero carecen de los electrolitos recomendados. Esta medida distingue por primera vez entre un suero oral terapéutico, formulado para la deshidratación, y una bebida azucarada más, ligada a problemas de salud pública como la obesidad. El cambio normativo eliminaría la tasa cero que beneficia a estos productos.
La iniciativa se enmarca en una estrategia gubernamental para desincentivar el consumo de productos con bajo valor nutricional. La Secretaría de Hacienda y Crédito Público (SHCP) ha utilizado el IEPS como herramienta para modelar hábitos de consumo y fortalecer la recaudación. Este nuevo impuesto a sueros es la evolución de dicha estrategia, enfocándose en un nicho de mercado que evitaba el gravamen posicionándose como una alternativa "mejor" que los refrescos. La lógica es clara: si un producto no ofrece los beneficios que su marketing promete, debe ser gravado como cualquier otra bebida saborizada, protegiendo al consumidor de información engañosa.
Para el bolsillo del consumidor, el impacto será directo. Marcas populares de bebidas rehidratantes, comunes en tiendas para aliviar la sed o la resaca, verán un incremento en su precio final. Este ajuste obligará a los compradores a ser más selectivos, diferenciando entre bebidas de uso cotidiano y los verdaderos sueros farmacéuticos que sí cumplen con la formulación de la OMS y quedarían exentos. La medida no solo afectará el gasto, sino que podría modificar la percepción pública sobre qué es una bebida saludable. La industria enfrentará el dilema de absorber el costo, transferirlo o reformular sus productos para evitar el impuesto. Esta medida fiscal no solo busca incrementar la recaudación, sino que también ejerce presión sobre la industria para alinear sus productos con estándares de salud globales. Para el consumidor mexicano, el cambio se traducirá en una decisión más consciente en el punto de venta, donde el precio reflejará de manera más directa el valor nutricional real del producto, obligando a distinguir entre una bebida azucarada y un verdadero suero terapéutico.