
Gasolina a $24: Sheinbaum renueva acuerdo
El pacto busca proteger tu bolsillo del impacto de la inflación en el precio de la gasolina magna.
El precio de la gasolina regular en México se mantendrá anclado en 24 pesos por litro, gracias a la renovación de un acuerdo clave entre la presidenta Claudia Sheinbaum y las principales asociaciones de gasolineros del país. Este pacto estratégico busca ser un dique de contención contra las presiones inflacionarias que han afectado el bolsillo de las familias mexicanas, asegurando que uno de los insumos más importantes para la vida diaria y la actividad económica no dispare su costo de manera abrupta. La medida, anunciada como una prioridad, tiene el objetivo de brindar certidumbre y estabilidad en un entorno global de alta volatilidad en los mercados energéticos, donde los precios del petróleo pueden fluctuar sin previo aviso, impactando directamente en las finanzas de los consumidores y en la cadena de producción nacional.
Es fundamental entender que el costo final del combustible en las estaciones de servicio no es arbitrario. Se compone de varios factores, como el precio internacional del petróleo, el tipo de cambio entre el peso y el dólar, y los costos de logística y almacenamiento. Sin embargo, el gobierno mexicano cuenta con una herramienta fiscal poderosa para modular estos impactos: el Impuesto Especial sobre Producción y Servicios (IEPS). A través de estímulos fiscales aplicados a este impuesto, la Secretaría de Hacienda y Crédito Público (SHCP) puede "amortiguar" las alzas, sacrificando recaudación para evitar que los aumentos internacionales se trasladen por completo al consumidor final. Este acuerdo refuerza dicha política, coordinando esfuerzos entre el sector público y el privado para garantizar que el beneficio llegue efectivamente a las bombas de servicio.
Para el ciudadano común, la estabilización del precio de la gasolina tiene un efecto dominó positivo. No solo se traduce en un gasto más predecible al momento de llenar el tanque del automóvil, sino que también contribuye a mantener a raya los costos del transporte público y de mercancías. Cuando el diésel y la gasolina se encarecen, el flete de alimentos, materias primas y productos de consumo también sube, generando una espiral inflacionaria que afecta desde el precio del aguacate hasta el de los electrodomésticos. Al mantener el combustible en un umbral fijo, se protege el poder adquisitivo de los salarios y se da un respiro a las pequeñas y medianas empresas que dependen del transporte para operar, consolidando un pilar de estabilidad para la economía nacional en su conjunto.
Este acuerdo representa un esfuerzo directo por anclar las expectativas de inflación y dar certidumbre a los hogares mexicanos. Para el ciudadano, significa que el costo de llenar el tanque, un gasto fundamental, se mantendrá estable en el corto plazo, aliviando la presión sobre el presupuesto familiar en un entorno económico que aún enfrenta desafíos. La medida pone de relieve la estrategia del nuevo gobierno para priorizar la estabilidad de precios como pilar del bienestar social.