
Freno a las factureras en México: un respiro
Expertos reconocen avances contra las factureras, pero advierten sobre los riesgos en la fiscalización.
El combate a las factureras en México ha entrado en una nueva fase, y según el Instituto Mexicano de Contadores Públicos (IMCP), las estrategias del gobierno actual están rindiendo frutos. Estas empresas, dedicadas a simular operaciones para evadir impuestos, han sido durante años un cáncer para las finanzas públicas del país, generando pérdidas millonarias y fomentando una cultura de ilegalidad. La percepción de los especialistas es que el cerco se ha cerrado significativamente, dificultando la operación de estas redes fraudulentas que tanto dañan la economía formal. Este avance no es fortuito, sino el resultado de una fiscalización más estricta y el uso intensivo de herramientas tecnológicas por parte del Servicio de Administración Tributaria (SAT).
El SAT ha fortalecido sus capacidades de rastreo y análisis de datos, apoyándose en la facturación electrónica (CFDI 4.0) y en algoritmos que detectan patrones anómalos en tiempo real. Esto permite identificar con mayor precisión a las Empresas que Facturan Operaciones Simuladas (EFOS) y a quienes se benefician de ellas. Para las empresas legítimas, esto representa un entorno de competencia más justo, ya que se reduce la ventaja indebida de quienes operan al margen de la ley. La disminución de la actividad de las factureras implica un mensaje claro: la impunidad está disminuyendo, y el costo de participar en esquemas de evasión fiscal es cada vez más alto, no solo en términos económicos sino también penales.
Sin embargo, el IMCP también ha levantado una bandera de advertencia. Si bien el combate a la ilegalidad es fundamental, es crucial que las autoridades no caigan en lo que se ha denominado "terrorismo fiscal". El temor es que, en su afán por recaudar, el SAT ejerza una presión desmedida sobre contribuyentes cumplidos, llevando a cabo auditorías excesivamente agresivas o interpretando las normativas de manera abusiva. Por ello, los contadores hacen un llamado a encontrar un equilibrio: una fiscalización firme contra el delito, pero respetuosa de los derechos del contribuyente. La clave está en utilizar la tecnología para ser mucho más precisos y eficientes, castigando a los culpables sin perjudicar a los inocentes, garantizando así la certidumbre jurídica para la inversión y el desarrollo. Este endurecimiento de la fiscalización es una noticia crucial para el presente y futuro de México. Un control más efectivo sobre la evasión no solo fortalece las arcas públicas para financiar servicios esenciales, sino que también promueve un piso más parejo para los negocios que sí cumplen con sus obligaciones. Para el ciudadano y el empresario honesto, esto se traduce en un sistema tributario más justo, aunque también exige mantener un orden impecable en la propia contabilidad para evitar malentendidos con una autoridad que ahora vigila con mayor lupa.