
Freno a la importación de calzado chino
El gobierno suspende la importación de calzado de China, una medida que busca proteger miles de empleos en el país.
La importación de calzado desde China enfrenta una pausa decisiva gracias a un nuevo decreto gubernamental, acción celebrada por la industria nacional. El sector mexicano, representado por cámaras como la CICEG, alertaba sobre un incremento alarmante: las importaciones temporales saltaron de 3.8 millones de pares en 2022 a más de 40 millones en 2024. Este volumen no solo satura el mercado, sino que, según los fabricantes, esconde prácticas de competencia desleal que amenazan miles de empleos, especialmente en la región del Bajío. La medida busca cortar el flujo de mercancía que, bajo un régimen temporal, compite con el producto hecho en México sin cumplir las mismas obligaciones fiscales, creando una cancha dispareja.
El núcleo del conflicto es la subvaluación, práctica donde el calzado se declara en aduanas a un precio irreal para evadir impuestos. Esta estrategia permite que productos importados lleguen al consumidor a precios artificialmente bajos, afectando a productores locales que operan en la formalidad. El decreto suspende los permisos de importación para calzado terminado, obligando a que cualquier producto que ingrese al país lo haga por el régimen definitivo y cumpla con la normativa arancelaria. Esta acción coordinada entre la Secretaría de Economía y las aduanas es un paso fundamental para restaurar el orden y proteger la cadena productiva nacional, desde el diseño hasta la comercialización.
Para el país, proteger la industria del calzado es defender un motor económico vital, sobre todo en Guanajuato. La decisión no es aislamiento comercial, sino una estrategia para garantizar condiciones equitativas y fomentar la producción local de calidad. Al asegurar que la competencia se base en diseño y eficiencia, y no en tácticas irregulares, se fortalece la planta productiva. La expectativa es que este blindaje permita a las empresas mexicanas invertir e innovar, consolidando la marca "Hecho en México". A largo plazo, esto se traduce en empleos estables y formales, ofreciendo al consumidor productos que cumplen con estándares de calidad y legalidad, lo que finalmente refuerza la economía interna. La suspensión de la importación de calzado es una apuesta por el futuro del talento local. Este decreto es más que un ajuste arancelario; es una defensa estratégica de un pilar manufacturero nacional. Para el ciudadano, esta decisión puede significar economías locales más fuertes en regiones como Guanajuato y estabilidad para miles de familias. Aunque el efecto inmediato en precios al consumidor es incierto, la medida subraya un giro hacia el fortalecimiento de la producción interna frente a prácticas comerciales desleales, moldeando el futuro del "Hecho en México".