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Fin al cierre de gobierno en Estados Unidos
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Fin al cierre de gobierno en Estados Unidos

Tras un mes de parálisis, el fin del cierre de gobierno alivia la presión sobre el peso y el comercio.

Bloomberg

El prolongado cierre de gobierno en Estados Unidos parece llegar a su fin, luego de que la Cámara de Representantes alcanzara un acuerdo bipartidista clave. Esta decisión, que ahora solo espera la firma presidencial de Donald Trump, pone término a más de un mes de parálisis administrativa que mantuvo en vilo a los mercados financieros internacionales y generó una fuerte dosis de incertidumbre. La noticia representa un respiro para la economía global, pero especialmente para sus socios comerciales más cercanos como México, donde la estabilidad del vecino del norte es un factor crucial para el crecimiento y la confianza.

La suspensión de actividades en la principal potencia económica mundial no es un asunto menor. Implicó que cientos de miles de empleados federales dejaran de percibir su sueldo, la interrupción de servicios y una señal de inestabilidad política que los mercados penalizan con volatilidad. Para una economía tan integrada a la estadounidense como la mexicana, estas sacudidas se sienten de inmediato. La desconfianza generada por el conflicto en Washington afecta directamente el tipo de cambio, encareciendo el dólar y presionando a instituciones como el Banco de México a tomar medidas para controlar la inflación. Este escenario demuestra la vulnerabilidad de nuestra moneda frente a eventos políticos externos, recordándonos la importancia de la política monetaria interna para amortiguar los choques.

El impacto de este tipo de crisis no se limita a los grandes indicadores. Las empresas mexicanas que exportan, desde aguacates de Michoacán hasta automóviles ensamblados en el Bajío, dependen de la eficiencia de las aduanas y agencias federales de EE.UU. Un cierre de gobierno prolongado genera cuellos de botella en la frontera, retrasando el comercio y aumentando costos. Asimismo, la incertidumbre económica puede desacelerar la inversión extranjera directa, motor fundamental para la creación de empleos en México. Por ello, la resolución es una noticia positiva que permite normalizar las operaciones y restaurar un clima de mayor previsibilidad. La estabilidad del T-MEC y las cadenas de suministro regionales dependen en gran medida de que la administración estadounidense funcione sin interrupciones.

La resolución de este fiscal standoff en Washington es más que un titular extranjero; es una señal directa para la economía mexicana. Un gobierno estadounidense operativo reduce el riesgo de fluctuaciones en el peso, da certidumbre al 80% de las exportaciones y calma a inversores. Para el ciudadano, se traduce en un entorno más predecible, clave para las finanzas personales y la estabilidad de precios. La fragilidad del acuerdo obliga a mantener la vista en el norte, pues su política seguirá siendo un factor determinante para el rumbo económico de México.

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Fuente: El Financiero

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