
El peso mexicano y el mito de su sobrevaloración
Descubre por qué la fortaleza del peso mexicano no ha frenado el crecimiento de la manufactura nacional.
Durante meses, el comportamiento del peso mexicano ha capturado la atención de analistas y ciudadanos por igual. La moneda nacional ha mostrado una firmeza que desafía las expectativas tradicionales de los mercados internacionales. Existe una creencia generalizada de que un tipo de cambio apreciado perjudica irremediablemente a quienes venden productos al extranjero. Sin embargo, los datos recientes sugieren que esta percepción es incompleta y que el sector industrial ha encontrado formas de adaptarse a esta realidad financiera sin perder competitividad global.
La industria manufacturera en México demuestra una resiliencia notable frente a la volatilidad cambiaria. A diferencia de lo que dictan los manuales económicos clásicos, las exportaciones no se han desplomado ante un peso mexicano fuerte. Esto se debe a la integración de las cadenas de valor. Muchos productores locales importan insumos y maquinaria que ahora resultan más económicos, compensando el posible encarecimiento de sus productos finales. Este equilibrio permite mantener el dinamismo en las plantas de ensamble y producción del centro y norte del país.
El análisis de Alejandra Marcos pone sobre la mesa que la competitividad no depende exclusivamente de una moneda barata. Factores como la eficiencia logística y la mano de obra calificada juegan un papel determinante. En lugar de ver la apreciación como una amenaza, es fundamental observar cómo las empresas optimizan sus costos para seguir liderando el comercio regional. La productividad real es el motor que sostiene las cifras de exportación por encima de las fluctuaciones diarias del mercado de divisas, permitiendo que la economía nacional mantenga un rumbo estable.
Entender este fenómeno es vital porque rompe con el temor a una crisis exportadora inminente. Para el entorno nacional, esto se traduce en una economía que conserva su capacidad de generar empleos y atraer inversión, demostrando que la fortaleza de la moneda puede coexistir victoriosamente.