
Ebrard blinda el T-MEC ante amenazas de EU
Marcelo Ebrard revela la estrategia para proteger la economía nacional en la próxima revisión del T-MEC.
La defensa del T-MEC es una prioridad para la estabilidad económica de México, y el gobierno proyecta confianza ante la próxima revisión del acuerdo. Marcelo Ebrard, secretario de Economía, ha enfatizado que el país negocia desde una posición de fortaleza, a pesar de las presiones políticas y las recurrentes amenazas arancelarias provenientes de Estados Unidos, particularmente de figuras como Donald Trump. Esta seguridad no es casual; se fundamenta en la profunda integración de las cadenas de producción de Norteamérica. México no es visto como un socio comercial más, sino como una pieza estratégica e insustituible, lo que le otorga un "trato preferencial" basado en una realidad económica innegable, donde perjudicar a la industria mexicana repercute directamente en la competitividad estadounidense.
El nerviosismo en los mercados surge ante la revisión programada del tratado, un proceso que, si bien es técnico, se contamina fácilmente del ruido político electoral del país vecino. Para la economía mexicana, lo que está en juego es la certidumbre para sectores que son pilares del PIB y del empleo, como el automotriz, el agropecuario y el de manufacturas. La estrategia de la Secretaría de Economía, liderada por Ebrard, consiste en anteponer los datos a la retórica: demostrar que la cooperación trilateral es el único camino viable para mantener la competitividad de la región frente a otros bloques económicos globales. Se busca blindar el acuerdo de los vaivenes políticos, enfocándose en los beneficios mutuos que garantizan la estabilidad del peso y atraen inversiones gracias al fenómeno del nearshoring.
El resultado de esta negociación no es un asunto lejano de alta política; sus efectos se sienten directamente en el bolsillo de los mexicanos. Una defensa exitosa del T-MEC se traduce en empleos seguros en las zonas industriales del Bajío y el norte del país, así como en la contención de precios de importación en bienes de consumo y tecnología. La firmeza en este proceso es crucial para que la economía familiar no resienta la volatilidad externa. Por ello, la capacidad del equipo negociador para mantener las condiciones favorables del tratado determinará en gran medida el rumbo económico de México, impactando desde el clima de negocios hasta las oportunidades laborales de millones de personas en los próximos años.