
Crecen exportaciones de México a nivel récord
Impulsadas por la demanda de EE.UU., los envíos comerciales alcanzan su mayor avance desde inicios de 2022.
Las exportaciones de México mostraron un músculo inesperado en octubre, registrando su avance más significativo desde los primeros meses de 2022. Según cifras desestacionalizadas del Instituto Nacional de Estadística y Geografía (Inegi), los envíos totales crecieron un 7.6%, alcanzando un valor de 60,374.33 millones de dólares. Este repunte no es una cifra aislada; representa un tanque de oxígeno para la economía nacional en un entorno global complejo y demuestra la resiliencia del sector exterior mexicano. El dato cobra mayor relevancia al producirse en un contexto de pausa arancelaria por parte de Estados Unidos, principal socio comercial del país, lo que ha facilitado la entrada de productos nacionales al mercado más grande del mundo. Este comportamiento sugiere que la demanda externa por bienes mexicanos se mantiene robusta, a pesar de los temores de una desaceleración económica global, consolidando al comercio exterior como un motor clave para el crecimiento.
El verdadero protagonista de esta historia es el sector manufacturero, que conforma el grueso de las ventas al extranjero. Las exportaciones no petroleras, impulsadas principalmente por la industria automotriz, de maquinaria y equipo electrónico, son las que han cargado con el peso de este crecimiento. Esta dinámica subraya la profunda integración de México en las cadenas de valor de Norteamérica y su papel como una potencia productiva. A diferencia de la volatilidad de los precios del petróleo, la solidez de la manufactura ofrece una base más estable para la balanza comercial. El éxito de las exportaciones de México en este rubro no solo se debe a la proximidad geográfica con Estados Unidos, sino también a la calidad y competitividad de la mano de obra y la infraestructura industrial desarrollada durante décadas. Este sólido desempeño industrial es un imán para la inversión extranjera directa, que busca aprovechar las ventajas del T-MEC.
Este panorama positivo en el comercio exterior tiene implicaciones directas para la vida diaria de los mexicanos. Un sector exportador fuerte se traduce en la creación y sostenimiento de empleos de mayor calidad en industrias clave, desde las plantas de ensamblaje en el Bajío hasta las fábricas tecnológicas en la frontera norte. Además, el ingreso de divisas por estas ventas ayuda a mantener la fortaleza del peso mexicano frente al dólar, lo cual tiene un efecto directo en el control de la inflación, ya que muchos bienes de consumo en México son importados o tienen componentes de origen extranjero. Por tanto, el buen ritmo de las exportaciones no es solo una buena noticia para los grandes corporativos, sino un factor que contribuye a la estabilidad económica del país y, en última instancia, al bienestar de las familias mexicanas, protegiendo su poder adquisitivo. En un momento de incertidumbre económica global, este repunte en las exportaciones posiciona a México en un lugar de fortaleza. Vigilar la continuidad de esta tendencia será clave, especialmente ante posibles cambios en las políticas comerciales de Estados Unidos, ya que de ello dependen miles de empleos y la estabilidad del motor económico más importante del país.