
Crece la informalidad en México
Inseguridad y altos impuestos empujan a 7 de cada 10 empresas a la informalidad en México.
La alarmante tasa de informalidad en México no es una casualidad, sino el síntoma de un entorno adverso para los negocios. Según datos del Centro de Estudios Económicos del Sector Privado (CEESP), un abrumador 73.5% de las empresas creadas entre 2018 y 2023 operan fuera del marco legal, una cifra que refleja profundos problemas estructurales. Este fenómeno es impulsado principalmente por tres factores que actúan como barreras casi insuperables para los emprendedores: la violencia generalizada, un frágil estado de derecho y una pesada carga fiscal que desincentiva el cumplimiento. Para muchos, mantenerse al margen de la ley no es una elección, sino una estrategia de supervivencia en un ambiente hostil.
El primer obstáculo es la inseguridad. En muchas regiones del país, los negocios se ven obligados a destinar recursos no para crecer, sino para protegerse de la delincuencia, el robo o la extorsión, conocida como "cobro de piso". Esta presión constante hace que la visibilidad de un negocio formal, con una dirección fiscal y registros públicos, se convierta en un riesgo. Operar en la informalidad permite a muchos pequeños empresarios mantener un perfil bajo, evitando convertirse en un blanco fácil para el crimen organizado. La falta de garantías de seguridad por parte del Estado empuja a los emprendedores a buscar su propia protección en el anonimato de la economía sumergida.
El segundo factor es la debilidad del estado de derecho, que se traduce en una burocracia excesiva, corrupción y un sistema de justicia a menudo lento e impredecible. Abrir y mantener una empresa formal implica navegar un laberinto de trámites ante instituciones como el SAT o el IMSS, un proceso que puede ser costoso en tiempo y dinero. La incertidumbre jurídica y la percepción de que las reglas no se aplican por igual para todos desmotivan la inversión en la formalidad. Finalmente, la carga fiscal, que no solo se refiere a los impuestos, sino también a la complejidad para declararlos, representa el golpe final para muchas micro y pequeñas empresas que carecen de la estructura administrativa para cumplir con todas las obligaciones. Este fenómeno revela una debilidad crítica en la estructura económica de México. El auge de la informalidad impacta al ciudadano a través de empleos sin prestaciones y menor recaudación para servicios públicos. Entenderlo es crucial, pues evidencia que para construir un país más próspero se necesitan reformas profundas en seguridad, justicia y política fiscal que hagan de la formalidad la opción más inteligente y segura para emprender.