
Confianza del consumidor hila 7 meses de caídas
La percepción sobre la situación económica futura del país y del hogar frena la confianza del consumidor.
La confianza del consumidor en México registró una nueva caída en julio, acumulando siete meses consecutivos de retrocesos y encendiendo alertas sobre el dinamismo del consumo interno. El Indicador de Confianza del Consumidor (ICC), elaborado por el INEGI y el Banco de México, se ubicó en 45.9 puntos, reflejando un creciente pesimismo en los hogares. Esta tendencia es significativa porque el consumo familiar es uno de los principales motores de la economía nacional. Cuando la confianza disminuye, las personas se vuelven más cautelosas con sus gastos, lo que puede desacelerar la actividad en sectores clave como el comercio minorista o la venta de bienes duraderos.
El retroceso de julio fue generalizado, ya que cuatro de los cinco componentes del indicador mostraron deterioros. Las caídas más marcadas se dieron en la percepción sobre la situación económica futura del país y la posibilidad de los miembros del hogar para comprar muebles o electrodomésticos. Esto sugiere que las familias no solo anticipan un panorama más complicado para México, sino que también están posponiendo decisiones de compra importantes. El único rubro que se mantuvo estable fue el que compara la situación económica actual del hogar con la de hace un año, pero no fue suficiente para compensar el pesimismo generalizado.
Este comportamiento en la confianza del consumidor es un termómetro clave que anticipa el ritmo del gasto futuro. Una racha tan prolongada de caídas podría impactar las proyecciones de crecimiento para la segunda mitad del año. Para los mexicanos, esta señal de incertidumbre económica subraya la importancia de una planificación financiera prudente. En este entorno, el ahorro y la mesura en el gasto se vuelven movimientos estratégicos para proteger la estabilidad del bolsillo familiar.