
Canadá y México: un bloque contra Trump y el T-MEC
Ante la inminente revisión del T-MEC, Canadá busca un frente unido con México para negociar con más fuerza.
La revisión del T-MEC en 2026 ya está configurando las estrategias diplomáticas de Norteamérica. En un movimiento significativo, Canadá ha iniciado acercamientos con México para construir un frente común ante las negociaciones, una táctica claramente diseñada para prepararse ante el posible regreso de Donald Trump a la presidencia de Estados Unidos. Esta ofensiva diplomática, liderada por figuras como Mark Carney, no solo busca consolidar la relación con México como un aliado clave en la región, sino también reparar lazos con otros socios globales como India y China. El objetivo es inequívoco: presentar una postura unificada para proteger los intereses comerciales compartidos.
Esta búsqueda de unidad resulta especialmente relevante después de que algunos líderes provinciales canadienses sugirieran en el pasado la posibilidad de excluir a México del acuerdo comercial. Sin embargo, la estrategia federal actual parece comprender que la verdadera fortaleza reside en la unión. Una postura coordinada entre México y Canadá crearía un bloque de negociación más sólido, dificultando que Estados Unidos imponga condiciones desfavorables de manera unilateral. Dicha alianza funcionaría como un contrapeso ante cualquier impulso proteccionista que pudiera amenazar los cimientos del tratado y afectar el comercio regional.
Para la economía mexicana, la estabilidad del T-MEC es un pilar fundamental. El tratado sostiene una gran parte de las exportaciones del país, especialmente en sectores críticos como el automotriz, el manufacturero y el agroindustrial, que generan millones de empleos. Cualquier incertidumbre en torno a la revisión podría frenar la inversión extranjera y afectar la estabilidad del peso. Por ello, la colaboración que plantea Canadá representa una valiosa oportunidad para que la Secretaría de Economía y los negociadores mexicanos lleguen al proceso desde una posición más fuerte y predecible, garantizando la continuidad para las industrias nacionales.
La iniciativa canadiense refleja un entendimiento maduro de la geopolítica norteamericana. En lugar de enfrentar a un vecino poderoso en solitario, la estrategia se enfoca en reforzar el marco trilateral que ha definido el comercio regional durante décadas. Este enfoque colaborativo no solo busca neutralizar amenazas potenciales durante la revisión, sino que también persigue fortalecer las cadenas de suministro integradas que han convertido a Norteamérica en una de las regiones económicas más competitivas del mundo. En última instancia, es una apuesta por la estabilidad y la cooperación por encima del conflicto y la incertidumbre.
Esta movida diplomática es crucial para México hoy porque define el tablero para la defensa de sus intereses comerciales en 2026. Para el ciudadano, la estabilidad del T-MEC se traduce directamente en la protección de empleos en industrias clave y en un entorno económico más predecible, blindando al país de la volatilidad que podría generar una negociación unilateral con Estados Unidos.