
Canadá negocia el futuro del T-MEC con Trump
Ante el alza de aranceles, busca proteger la inversión y dar certidumbre al futuro del T-MEC.
El futuro del T-MEC vuelve a ser tema de conversación ante la posibilidad de un nuevo mandato de Donald Trump en Estados Unidos. Canadá ha comenzado a moverse estratégicamente, manifestando su disposición a negociar un acuerdo comercial que brinde certidumbre a la inversión y frene la escalada de aranceles. La postura canadiense no es casual; responde a un preocupante aumento del 35% en las importaciones de países fuera del tratado, una señal de que las tensiones comerciales están desviando flujos económicos. Ottawa busca adelantarse a un escenario que podría ser disruptivo, proponiendo un diálogo proactivo en lugar de esperar a que se impongan medidas unilaterales que afecten la competitividad de Norteamérica.
Para México, esta iniciativa es de máxima relevancia. Como pilar fundamental del T-MEC, nuestro país se vería directamente afectado por cualquier modificación en las reglas del juego. La economía mexicana depende en gran medida de la estabilidad de las cadenas de suministro integradas con sus socios. Un posible acuerdo entre Canadá y la administración Trump podría sentar un precedente sobre cómo se abordarán temas sensibles como las reglas de origen, el sector automotriz y la política energética. Por ello, la Secretaría de Economía sigue de cerca estos movimientos, pues la certidumbre que busca Canadá es la misma que necesita la industria nacional para planificar sus inversiones y exportaciones.
La estrategia canadiense sugiere una lección importante: la anticipación es clave. En lugar de una postura reactiva, proponen un marco de cooperación que proteja los intereses mutuos. Aunque el diálogo se plantea entre Canadá y Estados Unidos, el resultado inevitablemente redefinirá el equilibrio de fuerzas dentro del tratado. La prosperidad de México está ligada a la salud del T-MEC, y la movida de su socio del norte es un recordatorio de que la estabilidad comercial requiere una diplomacia constante y vigilante para evitar sorpresas que pongan en riesgo el motor económico de la región. Este movimiento diplomático de Canadá es una señal clara de que el escenario comercial de Norteamérica podría reconfigurarse pronto. Para México, no es una noticia lejana; es un llamado a preparar una estrategia propia. La forma en que se resuelvan las tensiones arancelarias y la certidumbre de inversión entre Estados Unidos y Canadá impactará directamente en el empleo, los costos de producción y el poder adquisitivo en nuestro país. Estar atentos a estas negociaciones es fundamental para entender el rumbo económico que tomará la región y sus consecuencias directas en el bolsillo de los mexicanos.