
Cae el empleo formal a mínimo desde 2020
La creación de empleo formal se desacelera. ¿Qué significa para la economía y qué papel juegan las apps?
El empleo formal en México atraviesa un momento crítico. Según los últimos registros, la creación de puestos de trabajo afiliados al Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS) ha registrado su nivel más bajo desde el año 2020, una clara señal de alerta para la economía nacional. Esta desaceleración contrasta fuertemente con la creciente presencia de repartidores y conductores de aplicaciones digitales en las calles, un fenómeno que, si bien genera ingresos para miles de familias, no logra compensar la pérdida de impulso en el sector formal. La situación actual plantea interrogantes serios sobre la verdadera salud del mercado laboral mexicano, más allá de las cifras de ocupación general que se reportan.
La tendencia a la baja en la generación de empleos formales sugiere que el dinamismo económico, impulsado en parte por el nearshoring, no se está traduciendo con suficiente fuerza en la creación de trabajos con todas las prestaciones de ley. Expertos señalan que esta brecha entre la inversión anunciada y los empleos concretos podría ser un indicador de una desaceleración más profunda. Para el trabajador mexicano, esto significa un entorno de mayor incertidumbre, donde la estabilidad de un contrato formal se vuelve un bien más escaso, afectando directamente el acceso a créditos para vivienda, atención médica garantizada y un fondo para el retiro.
El auge del trabajo a través de plataformas digitales es una realidad innegable que ha reconfigurado el panorama laboral. Si bien programas piloto buscan incorporar a estos trabajadores a esquemas de seguridad social, su impacto aún es limitado. La flexibilidad que ofrecen estas aplicaciones es atractiva, especialmente para los jóvenes, pero esconde una precariedad estructural: la falta de beneficios como aguinaldo, vacaciones pagadas o aportaciones a una Afore. Este modelo, conocido como ‘gig economy’, está generando un intenso debate sobre la necesidad de actualizar la legislación laboral para proteger a un segmento creciente de la población económicamente activa que opera en una zona gris, sin las redes de seguridad del empleo tradicional.