
Aranceles con Trump: México avanza al 90%
Marcelo Ebrard busca resolver la disputa de aranceles antes de la crucial revisión del T-MEC.
Las negociaciones comerciales entre México y Estados Unidos para eliminar los aranceles al acero y aluminio han alcanzado un 90% de avance, confirmó el canciller Marcelo Ebrard. Este progreso es un paso decisivo para resolver una de las disputas más complejas heredadas de la administración Trump, que ha afectado a la industria siderúrgica nacional. El objetivo del gobierno mexicano es claro: llegar a una solución definitiva antes de la primera revisión del T-MEC, el tratado que rige la economía de América del Norte. La eliminación de estas barreras es fundamental para normalizar las exportaciones y estabilizar las cadenas de producción que conectan a ambos países.
Estos aranceles, impuestos bajo el argumento de seguridad nacional por Estados Unidos, generaron incertidumbre y costos adicionales para las empresas mexicanas. Sectores clave como el automotriz, la construcción y el de electrodomésticos, que dependen del acero y aluminio, han navegado en un entorno volátil. Para los productores en estados industriales como Nuevo León y Coahuila, la medida significó una barrera directa a su principal mercado. La posible resolución no solo aliviaría la presión financiera sobre estas compañías, sino que también restauraría la competitividad de los productos mexicanos, fortaleciendo un pilar esencial del Producto Interno Bruto (PIB).
Con un acuerdo casi cerrado, se abre la puerta a un escenario de mayor certidumbre económica, fomentando la confianza de inversionistas y la posible creación de empleos en el sector manufacturero. Para el consumidor, aunque el efecto no es inmediato, la estabilidad en los costos de materias primas influye en los precios finales de vehículos, aparatos electrónicos y hasta en la vivienda. Este avance diplomático es una señal positiva para la economía mexicana, que busca fortalecer su posición como socio comercial estratégico de Estados Unidos en un entorno global cada vez más competitivo y complejo. La culminación de este acuerdo es vital para México hoy, ya que elimina un importante foco de tensión comercial justo antes de la revisión del T-MEC. Para el ciudadano, esto se traduce en una mayor estabilidad económica, protege empleos en industrias clave y reduce la probabilidad de que los costos de producción elevados se trasladen a los precios de bienes de consumo. Asegurar un comercio sin trabas con nuestro principal socio es fundamental para el crecimiento y la certidumbre financiera del país.